Familiares de niños robados se reúnen este jueves con el asesor nombrado por Justicia para coordinar los casos…

marzo 24, 2011

Foto de la Noticia

Foto: MINISTERIO DE JUSTICIA

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) –

La Plataforma de afectados por el robo de niños en clínicas de toda España se reunirá este jueves con Ángel Nuñez, que coordinará desde el Ministerio de Justicia los asuntos competentes con las tramas de niños que fueron robados desde los años del franquismo hasta principios de los 90, según han informado a Europa Press fuentes del departamento dirigido por Francisco Caamaño.

Los representantes de la asociación se entrevistarán a las 12.00 horas con Ángel Nuñez, asesor del gabinete del Secretario de Estado, que se encargará de coordinar “tanto los asuntos correspondientes a la vía jurídica como a la administrativa” en la causa de niños robados.

El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, recibió el pasado 16 de febrero a varios representantes de la asociación ante quienes se comprometió a crear esta figura y a facilitar el acceso a los registros para facilitar la búsqueda de sus familiares desaparecidos. Asimismo, anunció la disposición del Estado a costear las pruebas de ADN que encarguen los jueces y fiscales que investiguen el robo de bebés.

PIDEN LA APERTURA URGENTE DE LOS ARCHIVOS

La Plataforma ha indicado en un comunicado que presentará ante el coordinador de Justicia un análisis sobre las tramas de niños robados y trasladará la “necesidad” de abrir los archivos a los afectados. Los familiares sospechan que “los bebés que fallecían se apuntaban en el libro de registros de fallecidos tanto los hipotéticos como los reales, ya que diferenciaban varias causas absurdas de fallecimientos”.

“Tras este apunte a los bebés que hipotéticamente fallecían se apuntaba la fecha en la que constaba como fallecidos para inmediatamente trasladar esa misma fecha al libro de registros de nacidos como si fuesen bebes nuevos, con otros nombres y otros padres”. “Cuando en realidad eran nuestros hijos y hermanos robados y los que figuran como padres son los que realmente los compraron o se apropiaron”, sostienen.

De esta forma, la asociación solicitará “con urgencia” la apertura de los archivos para conocer la identidad de sus familiares, tal y como solicitó el pasado martes 15 de marzo su coordinadora Mar Soriano en la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados.

Agencias: europapress.es


Vidas robadas…

marzo 24, 2011
Julio Antonio Vaquero. Lne.es, – 24 Marzo 2011

La represión franquista como origen de las redes de tráfico de niños

 

JULIO ANTONIO VAQUERO IGLESIAS

El espanto nos embargó el corazón cuando comenzamos a saber, tras el final de las dictadura militar argentina, cómo, con frecuencia, los militares represores se habían apropiado de los hijos de sus víctimas, los habían adoptado ilegalmente y aquéllos vivían sin saber que los que creían que eran sus padres no eran sino los asesinos y represores de sus verdaderos progenitores. Nuestro espanto continuó, cuando a partir de los noventa se profundizó en el conocimiento de la represión franquista y nos enteramos que los militares argentinos habían seguido en esa práctica ignominiosa las mismas pautas que los vencedores de la guerra civil habían tenido con los hijos de las madres encarceladas de los vencidos. Y ese espanto ha alcanzado su máximo nivel estos últimos años cuando se ha ido descubriendo que pasado el primer franquismo e incluso después del fin de la dictadura, ese tráfico de niños continuó en nuestro país sin esa finalidad represora, sino únicamente como un lucrativo y criminal negocio fundamentado en la tradición anterior.

De todo ello trata Historias robadas, del abogado Enrique J, Vila Torres, especializado en estos casos del tráfico ilegal de niños y asesor de Anadir, asociación dedicada a la defensa de los afectados por estos robos de niños. Vila Torres nos relata de forma novelada un ramillete de casos, sobre todo, referidos a la etapa en que, ya fuera de la originaria finalidad de control ideológico que tuvo en las primeras décadas del régimen franquista, el tráfico de niños se convirtió en un puro y duro negocio criminal que ha llegado hasta los años ochenta.

Victorioso el franquismo, uno de sus objetivos represores fue tratar de eliminar toda influencia de los vencidos considerándolos como una deformación de la raza española, ideología en la que tuvieron papel decisivo los planteamientos del psiquiatra del régimen Vallejo- Nágera que llegó a mantener que era necesario combatir «la propensión degenerativa de los muchachos criados en el bando republicano», aconsejando que éstos debían quedar bajo el control de la red asistencial falangista o católica como medio necesario para garantizar «una exaltación de las cualidades biopsíquicas raciales y la eliminación de los factores ambientales que en el curso de las generaciones conducen a la degeneración del biotopo».

Sobre estos u otros parecidos fundamentos racistas represores se fundamentó la base legal que condujo al tráfico de niños que se desarrolló durante la primera etapa del franquismo. La orden del Ministerio de Justicia del 30 de marzo de 1940 estableció que las presas tendrían el derecho de amamantar a sus hijos y tenerlos con ellas en las prisiones hasta que cumpliesen los tres años. Lo que parecía un acto humanitario se convirtió, sin embargo, en la base para las deportaciones infantiles hacia las instituciones asistenciales franquistas que llegaron a alcanzar alrededor de los 10.000 niños. Y a partir de esas instituciones se desarrolló con el beneplácito del Estado un intenso tráfico de los hijos de las presas del franquismo que eran entregados sin el conocimiento y el permiso de sus padres en adopción a familias partidarias del régimen que solían realizar una profunda labor de adoctrinamiento de los niños contra la ideología que profesaban sus padres biológicos. Lo que dio lugar frecuentemente, como ocurrió en uno de los casos que nos relata el autor, al rechazo explícito por parte de los niños de sus verdaderos padres.

Sin embargo, cuando pasados los años de posguerra esa política represora del régimen fue abandonada, el tráfico de niños no desapareció, sino que continuó como un negocio ilegal y muy lucrativo, aprovechando las redes y la experiencia de la etapa anterior. No estamos hablando de algunos casos puntuales, sino que el número de las víctimas de ese criminal comercio puede ascender alrededor de las 200.000, como calcula el autor extrapolando los casos de su experiencia forense. Ni fueron actuaciones aisladas, sino el resultado de una trama articulada formada por médicos, enfermeras, funcionarios y religiosas que lograron sustanciosos beneficios ( la venta de uno de esos niños podía costar a los falsos padres varios cientos de miles de pesetas) con su comercio de carne humana a través del engaño a las familias sobre los cuerpos de los presuntos niños fallecidos y falsificando los datos de los registros institucionales y civiles y amparándose para todo ello en el Código Civil español en el que prevalecía el derecho de los padres a mantener el anonimato de las adopciones.

Las averiguaciones de sus familias y de ellos mismos favorecidas por la modificación del Código Civil que reconoce ahora el derecho de los adoptados a conocer sus orígenes biológicos, han ido multiplicando el número de casos conocidos o sospechosos, dejando ver la enorme dimensión de un problema que la sociedad ya no puede ignorar ni la Justicia dejar de intervenir. De hecho, la presión de las asociaciones que representan a las víctimas de este tráfico ilegal ha logrado que la Comisión de Justicia del Congreso haya tomado cartas en el asunto. Los representantes de todos partidos han apoyado la investigación y búsqueda de esos niños robados y que se tomen las medidas legislativas oportunas que favorezcan las indagaciones documentales de los afectados y el peso de la ley caiga sin contemplaciones sobre los autores de esa trata de seres humanos, que, como ha mantenido incluso el diputado del PNV en la comisión, debe ser considerada como un crimen contra la humanidad y como tal que esos delitos no estén sujetos a prescripción. Ésa sería, sin duda, la medida necesaria para que, de verdad, los autores y responsables de esos hechos que todavía hoy vivan puedan pagar por su horrendo crimen.

http://www.lne.es/cultura/2011/03/24/vidas-robadas/1050579.html


NIÑOS ROBADOS DESDE EL FRANQUISMO

marzo 23, 2011

TERTULIA SOLIDARIA

Contaremos con la presencia de: Francisco González de Tena

Sociólogo y autor del trabajo “Informe sociológico sobre el caso de Niños Robados en España”

Autor entre otros de los libros: “Niños invisibles en el cuarto oscuro”  y “El papel de la Iglesia en el Auxilio Social”

VIERNES 25 marzo 19.30 h.

Salón de Actos de la Casa de las Asociaciones

(Avda del Deporte s/n)  Rivas Vaciamadrid

Organiza: XXI SOLIDARIO

(En nuestro blog podeis consultar: https://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/06/30/aviso-importante-y-peticion-de-colaboracion-sobre-desapariciones-de-recien-nacidos-en-madrid-maternidad-de-o%c2%b4donell-desde-1940/

o cualquier otro artículo escribiendo “niños robados ” en nuestro buscador.)


Todos los partidos políticos piden que se castigue a los culpables del robo de niños

marzo 15, 2011

Carla Artes (izquierda) primera de las nietas recuperadas por las abuelas de la Plaza de Mayo de Argentina se abraza a Mar Soriano, de la Plataforma de afectados Clínicas de España, hoy en el Congreso.- ULY MARTÍN

El Congreso se compromete ante los afectados a “remover todos los obstáculos” para facilitar sus búsquedas.- Mil personas quieren denunciar su caso en la fiscalía

NATALIA JUNQUERA – Madrid – 15/03/2011

Los grupos políticos han manifestado esta mañana en la comisión de justicia del Congreso una sólida unión al condenar el robo y las adopciones irregulares de niños cometidos entre los años 40 y 90. “Es una vergüenza”. “Es indignante”. “Un atentado contra la dignidad y una muestra de la miseria humana muy difícil de digerir” se les oyó a los diputados decir en la cámara tras escuchar a las víctimas exponer sus casos.

Enrique Vila, abogado de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir), aseguró que 1000 personas quieren sumarse a la denuncia presentada el pasado 27 de enero en la Fiscalía General del Estado con 261 casos de robo de niños. “Y serán más porque tenemos casi 5.000 correos electrónicos de afectados que todavía no hemos podido responder”, ha añadido Antonio Barroso, presidente de Anadir. Vila ha pedido a los diputados presentes en la comisión de justicia que tomen medidas urgentes: “¿Cuántos españoles han muerto ya o van a morir sin saber si son hijos robados por sus padres adoptivos?”.

Mar Soriano, presidenta de la plataforma de afectados por el robo de niños en clínicas de toda España y hermana de una niña supuestamente sustraída en la clínica de O’Donnell de Madrid en 1964, ha relatado “lo fácil que resultaba inscribir como hijo biológico a un hijo adoptado” en España durante la dictadura franquista. Soriano ha pedido al Ministerio del Interior que inscriba a estos niños robados en la base de datos del programa Fénix de desaparecidos en condiciones violentas y que se declare un día especial dedicado a los afectados por el robo de niños. “Propongo el 18 de julio por ser el día en que comenzó la pérdida de libertades”.

Tras escuchar sus intervenciones, los portavoces de todos los grupos en la comisión de justicia, han mostrado su repulsa a los hechos denunciados y han pedido que se persiga y se condene a los culpables. “Que salga a la luz todo lo que tenga que salir”, declaró Susana Camarero, del PP. “Las personas que cometieron estos gravísimos delitos, médicos, matronas, religiosas…desafortunadamente, siguen gozando hoy de honorabilidad. Hay que quitársela y castigarles”, opinó Emilio Olabarria, del PNV. “Desde mi grupo lanzamos una súplica para que se busque la verdad por todos los medios y se depuren responsabilidades”, añadió Jordi Jané (CiU). “Vamos a hacer todo lo que haga falta para que se haga justicia”, declaró Carmen Juanes, del PSOE. El diputado de ERC Joan Tardá se felicitó por el hecho de que el fiscal del Estado, Cándido Conde-Pumpido, se hubiera “puesto las pilas”, a su juicio, en este asunto, al ordenar a todas las fiscalías provinciales que investiguen a fondo los casos recibidos.

Todos los grupos se han comprometido a convocar nuevas comparecencias relacionadas con el robo de niños en esta comisión, a intentar remover los obstáculos que se presenten en las búsquedas y a presionar a las instituciones a ayudar a los afectados.

http://www.elpais.com/articulo/espana/Todos/partidos/politicos/piden/castigue/culpables/robo/ninos/elpepuesp/20110315elpepunac_22/Tes


ENTREVISTA: VIDAS ROBADAS CARMEN TORRES FRANCO: 42 años y 5 minutos buscando a Susana

marzo 13, 2011

NATALIA JUNQUERA / JESÚS DUVA – Madrid – 13/03/2011

Carmen Torres Franco

Carmen Torres Franco, el pasado viernes, en una cafetería cercana a su lugar de trabajo en Madrid.- LUIS SEVILLANO

TRES PERSONAS PARTIDAS. Carmen, Eva y Pepi sienten como si les faltara una parte de su cuerpo. Como si estuvieran incompletas. Es la extraña sensación que tienen los mellizos. Ellas están convencidas de que sus hermanos fueron robados al poco de nacer

Carmen lleva 42 años buscando a la persona que nació cinco minutos después que ella en el hospital de la calle O’Donnell (Madrid). Es mucho tiempo, pero todavía es incapaz de mencionar el nombre de su hermana gemela, Susana, sin romper a llorar. “Yo siempre he vivido con una sensación extraña, como si me faltara mi parte derecha, como si estuviera coja”.

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Busco a mi gemela

VIDEO – – 13-03-2011

Carmen Torres Franco denuncia el robo de su hermana en la clínica O’Donnell en 1968

  • “¡Búsquela ahí!’, le gritó la monja a su padre señalando cuatro cadáveres
  • Un certificado oficial confirma que la niña nunca fue enterrada

Carmen Torres Franco cuenta que el día que recibió el escrito del cementerio de La Almudena certificándole que su gemela nunca había estado enterrada allí, sintió una mezcla de “felicidad y rabia”. Lo primero, porque el documento probaba que ni ella, ni su madre, ni su padre estaban locos cuando pensaban que a la pequeña la habían robado al poco de nacer. Lo segundo, la rabia, “la impotencia”, añade, porque probablemente preferirían no haber tenido nunca razón.

“Nacimos la madrugada del 24 de enero de 1968, con cinco minutos de diferencia. A mi madre, Carmen, no le habían dicho que estaba embarazada de gemelas. Pese a ser sietemesinas, las dos teníamos un buen peso: 2,5 kilos yo y 2,1 mi hermana. El parto fue ‘normal’ y ‘viable”, relata Carmen subrayando las palabras clave en un documento recogido en la maternidad. “Pero después de haber pasado dos días en la habitación con mi madre, llegó un médico y dijo que tenía que llevarnos a la incubadora, que estábamos muy mal. Ese mismo día le dieron el alta a mi madre”, recuerda.

Sus padres van a verlas cada día al hospital. Las niñas tienen buen aspecto. Pero el médico les desanima hasta el punto de que les sugiere que sean bautizadas por si acaso. “Una monja le pidió a mi madre dos nombres para el bautizo y mi madre se los dio”. A los 16 días, el 9 de febrero de 1968, cuando Carmen Franco, ama de casa, y Luis Torres, transportista, van a ver a sus hijas a la incubadora, un médico del cual no recuerdan el nombre les comunica que la pequeña Susana ha muerto.

“A mi padre le dicen que le han practicado una autopsia a la niña y que gracias a eso han conseguido salvarme a mí. Le aseguran que mi hermana ha muerto de hemorragia intracraneal, que según me he informado, es algo que en el 70% de los casos ocurre en los tres primeros días de vida, no en el 16º”, explica Carmen. “Mi padre exige verla. Una monja intenta convencerle de que no lo haga: ‘Es mejor que se quede con la imagen que tiene. Está muy desfigurada’, le dice. Mi padre insiste: ‘Quiero ver a mi hija. Quiero ver a mi hija’. Por fin, le dejan. De malas maneras, le llevan a una habitación. No era la morgue, pero cuando mi padre entra, ve el cadáver de una mujer en una cama y tres cajitas con bebés muertos. La monja le empuja dentro y le grita: ‘Búsquela ahí!’. Pero mi padre mira en las cajitas y no ve a su hija”.

Luis Torres busca a la religiosa. “Mi hija no es ninguna de esas. He mirado las etiquetas y ninguna pone su nombre”, le dice. Ella, enfadada, le responde: “Tiene que mirar por el nombre de la madre, no por el de la niña. Espere aquí”. El padre de Carmen le ha contado a su hija que, tras tenerle un buen rato esperando, le invitaron a volver a entrar a la habitación. “Cuando entró de nuevo, en una de las etiquetas de los tres bebés muertos estaba escrito el nombre de mi madre. Mi padre siempre me ha dicho que la primera vez no estaba, y que la niña que vio era muy grande para ser su hija”.

Luis Torres comunica entonces a la monja que quiere llevarse a Susana para enterrarla en el panteón familiar. “Ella le dice que el hospital se encarga de todo. Que la niña será enterrada ‘como todos, como un angelito de Dios’, en una fosa común en el cementerio de La Almudena. Mi padre insiste. La religiosa le dice que lo que tiene que hacer es cuidar de mí, porque probablemente también me muera. Así que, al final, mis padres salieron de allí sin Susana, conmigo en brazos y el miedo metido en el cuerpo a que yo también muriera”, explica Carmen. “Pero yo estoy aquí y estoy convencida de que mi hermana también sigue viva”.

Aquel febrero de 1968 en O’Donnell murieron otros 36 bebés. Antes, en enero de 1964, habían fallecido otros 37 y, después, en noviembre de 1973, 34 más. Son los datos que han recabado tres familias que denuncian el robo de sus hijos en esta clínica y que han acudido al Archivo Regional de la Comunidad de Madrid (calle Ramírez de Prado, 3) para pedir el libro de asientos de esta maternidad aparentemente maldita, a tenor del altísimo índice de mortalidad infantil que registró durante más de una década.

Carmen cuenta que en su casa apenas volvió a hablarse de la pequeña Susana. “Yo recuerdo que de pequeña solía dibujar a mi hermana y cuando fui mayor le reprochaba a mi madre que no supiera exactamente dónde estaba enterrada para llevarle flores. Ahora me arrepiento de aquel reproche. Mi madre siempre pensó que se la habían quitado y mi padre igual. Ella murió ya y mi padre sigue sufriendo. Si la sigo buscando es, sobre todo, por él”.

Tras el rastro de su hermana, Carmen ha recorrido cada archivo. Así ha descubierto que donde debería haber estado registrado su bautizo, no figura nada, y que, en el cementerio donde supuestamente la habían enterrado “como a un angelito de Dios”, tampoco. El documento que el director de Cementerios, Manuel Torres Iribarne, le remitió hace apenas dos semanas, reza: “Tras una búsqueda en el libro de enterramiento diario, no encontramos ninguna inscripción que se ajuste al perfil que nos ha solicitado, buscando referencias como ‘feto femenino de Luis y Carmen’ o ‘Susana Torres Franco’ entre las fechas comprendidas entre el 9 de febrero y e1 9 de marzo de 1968”.

“No saber qué pasó con mi hermana es una tortura”, prosigue Carmen. “La busco constantemente. Me siento coja. Tengo pesadillas con el momento en que la sacan de la incubadora y se la llevan para siempre. Cada día pienso en la vida que habrá tenido. A veces creo que ha ido a parar con unos padres ricos, que no podían tener hijos, y que quizá por eso, porque ella tiene ahora una buena posición, no me busca o no quiere encontrarme. Otras veces, imagino que tuvo unos malos padres que no querían una hija, sino una criada, como en otros casos. Es muy duro. Mi padre siempre está triste. Cada vez que suena el teléfono nos abalanzamos sobre él por si es ella”.

Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres. Sigue la serie de EL PAÍS sobre este tráfico de niños y ofrece el relato de las víctimas y de quienes participaron en las tramas. | Consulta el especial: Vidas robadas. | Participa en Eskup. ¿Crees que eres un niño robado o conoces a algún caso? Envíanos un correo electrónico.

El País.com


Cesáreas, anestesias, curas y madres solas…

marzo 13, 2011

Las denuncias repiten un patrón de actuación en las adopciones ilegales

D. B. MADRID 12/03/2011

Rocío Cuerda denuncia el robo de su hijo en la maternidad de O'Donnell.-

Rocío Cuerda denuncia el robo de su hijo en la maternidad de O’Donnell.-GUILLERMO SANZ

En la clínica O’Donnell de Madrid. En el Hospital García Morato de Sevilla. En el Hospital Clínico de Barcelona. En los sesenta, los setenta y hasta los ochenta. Los mismos documentos, las mismas víctimas y las mismas sospechas. Un recorrido por el testimonio de una madre que denuncia haber sido robada tras el parto expresa toda una metodología de la adopción ilegal.

Solteras

“Yo tenía un novio con 18 años cuando me quedé embarazada. Decidí tenerlo y me dejó. Embarazada de nueve meses me fui de Sevilla a Madrid donde vivía mi hermana para evitar los rumores”, explica Rocío Cuerda, representante de la Asociación Nacional de Afectados por las Adopciones Irregulares (Anadir) en Madrid. Hace poco más de un mes consiguió recuperar su historial clínico de aquel embarazo en el Archivo Regional de Madrid, después de 44 años de dudas. Lo que más le llama la atención son dos palabras subrayadas: “Madre soltera”.

Parto con cesárea

Cuerda ingresó de parto acompañada de su madre a las diez de la noche en la parte privada de la Clínica O’Donnell de Madrid. Había tenido un embarazo sin problemas y había visitado al ginecólogo cada mes.Nada más entrar en la clínica recibieron una inquietante pregunta: “¿Qué van a hacer con el niño?”. Rocío tuvo un parto largo que se alargó hasta la madrugada. “Me durmieron cuando sentía al bebé vivo y después me practicaron la cesárea. Nunca vi al niño”, recuerda.

«Madre soltera», se lee subrayado en el historial clínico de una denunciante

Versiones distintas

La madre de Rocío recibió la noticia de que el niño había muerto por un coma diabético. En el informe del parto que ha recuperado se explica que su hijo murió por haber tragado líquido. “Nada encaja. Es muy raro y aparece un gráfico que dice que el feto estaba estable”, añade. Rocío tuvo que superar una infección durante un mes después del parto y los médicos recomendaron a su madre que no le dieran la noticia para evitar el trauma.

Entierro rápido

Con Rocío todavía dormida por la anestesia llegó su madre a la clínica. Apenas habían pasado cuatro horas después del parto pero los médicos le comunicaron a su madre que el niño había sido ya enterrado. “Ni siquiera se lo dejaron ver”, lamenta Rocío. El hospital aseguró a su familia que se había hecho cargo del entierro. Una importante dificultad en las investigaciones es que a los diez años de un enterramiento, los restos son enviados a la fosa común, salvo que la familia se preocupe de contratar un nicho.

Falsedad documental

La recuperación de los archivos denota gran cantidad de imprecisiones en los registros de los partos denunciados. “Según los datos del cementerio de la Almudena mi hijo fue enterrado el 5 de diciembre de 1967 cuando yo ingresé en el hospital el 27 de noviembre. Pero es que en el historial del hospital también ponen mal la fecha porque dicen que ingresé el 4 de noviembre”, explica Rocío. El garabato del médico que firmó el informe es ilegible. Tan solo se lee el sello de la planta en la que fue atendida: la del doctor Botella de la clínica O’Donnell, reputado ginecólogo, familia de la teniente alcalde del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella.

Presencia religiosa

Horas antes de que Rocío fuese a dar a luz recibió la visita de un cura. “¿Me voy a morir?”, cuenta Cuerda que le preguntó. El cura le dijo que confesara sus pecados pese a que ella no era creyente. La enferema jefa de la clínica era monja. Gran parte de los casos denunciados cuentan con la presencia de monjas que ejercen de enfermeras.

Los hijos de después

La mayor parte de las mujeres que componen los casos de la denuncia de Anadir tuvo hijos después del supuesto robo. Rocío dio a luz en dos ocasiones posteriores.

Público.es


La falta de pruebas dificulta la investigación del robo de niños…

marzo 13, 2011
ADOPCIONES ILEGALES.

La Fiscalía comenzó ayer a atender los 261 casos que una asociación ha denunciado en toda España.

Los indicios de la denuncia conjunta presentada ante Conde Pumpido son insuficientes para juzgar a los. culpables

Diego Barcala MADRID 12/03/2011

Remedios Toledano, de 78 años, ayer tras testificar al fiscal en la Audiencia Provincial de Madrid.- 

Remedios Toledano, de 78 años, ayer tras testificar al fiscal en la Audiencia Provincial de Madrid.-EFE

La supuesta red de adopciones ilegales que operó en España durante décadas dejó pocas pruebas que permitan reparar el dolor causado. Fiscales de diversos puntos de España comenzaron ayer a investigar los indicios que apuntan a un robo masivo de bebés en clínicas y hospitales durante más de tres décadas desde 1950, pero que todavía está lejos de convertirse en una causa judicial. Los representantes del Ministerio Público aseguran que la falta de pruebas documentales dificulta tanto llevar a los posibles culpables a un banquillo como conectar a las madres robadas con sus posibles hijos perdidos.

“Hay que tener en cuenta que estos casos eran considerados abortos y no hacía falta registrarlos”, explicó ayer a este diario el fiscal jefe de Madrid, Eduardo Esteban Rincón. No obstante, recordó que la labor de la Fiscalía es investigar “a fondo” y luego considerar “si se archiva, ha prescrito o no”. Esteban ha coordinado a seis fiscales que durante todo marzo reclamarán pruebas a 84 denunciantes de supuestos delitos similares cometidos en Madrid. “El objetivo es ayudar a estas familias a esclarecer sus sospechas”, resumió.

«Casusa impresión y podría ser verdad», reaccionó el fiscal de Castellón

Una de las madres afectadas, Remedios Toledano, de 78 años, despachó con el fiscal en la Audiencia Provincial de Madrid. “Han comprado bebés como si fueran muebles”, aseguró Remedios. Esta mujer fue una de las cuatro personas que comenzaron ayer a construir el caso judicial en la capital. Toledano dio a luz hace 53 años “a una hija sana” en una casa del Auxilio Social en la calle de Serrano en Madrid. “Pregunté por la noche a las enfermeras y no me contestaron. Al día siguiente le dijeron a mi marido que la niña había muerto y se la enseñaron, pero esa no era mía, porque la que enseñaron era un bebé más grande”, explicó, informa Efe.

Casos complejos

“Son casos muy complejos pero la labor de la justicia también es ayudar a estas personas que han sufrido durante tanto tiempo”, señaló Esteban. La dificultad se basa en la falta de pruebas, como admitieron otros de los denunciantes que acudieron ayer a la Audiencia Provincial. Los hermanos Ángel y Alfonso Casero buscan a su hermano nacido en 1967 en Madrid pero que su madre nunca vio. “La fiscal se ha quedado dudosa”, resumieron tras asegurar que tienen pocas pruebas porque no consta ningún documento del nacimiento o la defunción del bebé. “Pido que por lo menos lo investiguen y a los culpables que se les caiga la cara de vergüenza”, demandó Ángel.

«Subrayaron que yo era madre soltera», destaca una denunciante

“Algunos de los nombres de los ginecólogos y las religiosas se repiten y habrá que investigar la conexión aunque, de momento, parece difícil que existiera una red en toda España con médicos desplazándose a otras provincias”, comentó el fiscal jefe de Madrid.

El fiscal general del Estado ha puesto en manos de una fiscal la coordinación de todas las investigaciones abiertas desde ayer en España. Cumple así con lo que le solicitó la Asociación Nacional de Afectados por las Adopciones Irregulares (Anadir) el pasado 27 de enero cuando presentaron 261 casos.

La Fiscalía de Barcelona comenzó ayer a investigar 34 denuncias. La mayor parte, como en el resto de España, son de madres que sospechan que sus hijos fueron dados en adopción sin su permiso. Pero también hay casos aislados de hijos que han descubierto que sus padres adoptivos les robaron en una adopción irregular. Es el ejemplo del presidente de Anadir, Antonio Barroso, de 41 años, que descubrió hace apenas seis años que sus padres habían pagado 200.000 pesetas por él y que le habían engañado sobre su paternidad, como demostró gracias a una prueba genética.

«La fiscal se ha quedado dudosa», afirmaron dos hermanos

Médicos, curas y monjas

Barroso busca ahora a su verdadera madre. “Se ofrecían tres versiones, siempre las mismas, y se decía a los padres adoptivos que los bebés eran hijos de familias fallecidas en accidentes de tráfico o bien de madres drogadictas o prostitutas que no las querían”, explicó a Europa Press. En su opinión, el avance de la investigación podría implicar a “médicos, comadronas, enfermeras, curas, monjas, funcionarios del Registro Civil e incluso personas de los cementerios”.

La Fiscalía de Castellón también comenzó ayer a recapitular testimonios de los afectados. “Se llegará hasta el fondo”, afirmó el fiscal Juan Salom. “Esta situación humana que causa impresión podría ser verdad”, añadió. Esta Fiscalía investiga cuatro casos. Dos de ellos pertenecen a la denuncia conjunta de Anadir y los otros dos han sido añadidos por otros dos particulares que han decidido llevar sus sospechas al fiscal.

«Algunos nombres de ginecólogos se repiten», advierte el fiscal jefe de Madrid

Las denuncias no son nuevas. El fiscal jefe de Madrid explicó que antes de la de Anadir contaban con una denuncia aislada. De hecho, en Andalucía ya han comenzado a investigarse varios casos vinculados a hospitales concretos de Sevilla y La Línea de la Concepción (Cádiz).

Historias parecidas

El caso de Felisa Sosa, a quien aseguraron en el hospital Virgen del Rocío (antiguo García Morato) que sus hijas nacieron muertas, fue el primero en llegar a la Fiscalía de Sevilla. “Cuando comencé a escuchar historias parecidas a la mía empecé a atar cabos. Ni yo ni nadie de mi familia vimos a las niñas a pesar de que mi suegra y mi madre se lo pidieron a los médicos, porque mi marido estaba en la mili. Era el año 1977. Hace unos meses fuimos al cementerio y nos dijeron que sólo constaba un feto hembra, aunque luego nos han dicho que dos. Es muy raro. Así que decidimos presentar la denuncia directamente”, afirma esta mujer de la localidad sevillana de Utrera, informa Olivia Carballar.

«En el cementerio sólo había un feto hembra», explica una afectada

Felisa, que después se sumó a la denuncia colectiva de Anadir, mantuvo un encuentro con la fiscal jefe, María José Segarra, el pasado enero. Allí, según cuenta, llevó el historial clínico, un legajo de aborto y el certificado del cementerio. Ahora, el número de denuncias asciende a 22 y muchas familias ya han sido llamadas a declarar. “Ya se están investigando los casos, pero nosotros, hasta el momento, no hemos sido informados de nada más”, añade Felisa, que hace dos días, junto a una treintena de familias, se hizo pruebas de ADN para cotejarlas con el perfil genético de supuestos niños robados, hoy ya adultos.

Público.es


Garzón considera “un honor” ser juzgado por investigar el franquismo…

marzo 13, 2011

El magistrado asegura desconocer la fecha del juicio pero desea que se lleve a cabo “cuanto antes”

EFE Ginebra 11/03/2011

Baltasar Garzón durante su intervención en la universidad de Ginebra con motivo del Foro de Derechos Humanos./ AFP

Baltasar Garzón durante su intervención en la universidad de Ginebra con motivo del Foro de Derechos Humanos./ AFP

El juez Baltasar Garzón aseguró hoy que en España aun falta mucho camino por recorrer para cerrar el doloroso capítulo de los crímenes del franquismo, y afirmó que aunque no desea ser juzgado por investigarlos considera “un honor” sentarse en el banquillo por esa causa.

“Hay un largo camino por desarrollar todavía en España y hay que hacerlo sin estridencias. Un país no se puede construir sobre miles de cadáveres, y las organizaciones internacionales nos están pidiendo una respuesta y seguimos sin darla, más allá de abrirle un procedimiento al juez”, afirmó Garzón.

“No es que tenga ganas de tener un juicio, pero para mí es un honor tenerme que sentar en el banquillo por tratar de investigar los crímenes del franquismo. No es que yo sea más valiente que nadie, pero la dignidad la quiero tener completa”, subrayó el juez, en el curso de una multitudinaria conferencia pronunciada en la Universidad de Ginebra ante cientos de estudiantes.

Garzón, que actualmente trabaja como asesor en la Corte Penal Internacional tras ser suspendido provisionalmente de sus funciones como juez de la Audiencia Nacional en España, comparaba así los procedimientos abiertos en Chile y Argentina para rendir cuentas con las dictaduras de esos países frente a la situación en España.

Garzón insistió en su deseo de poder comparecer ante el tribunal y ejercer su derecho de defensa “cuanto antes”

“En mi país no se ha escrito el capítulo final, somos los más solidarios, empezamos las campañas más arriesgadas, pero siempre hacia fuera. Cuando es hacia dentro la cosa cambia”, afirmó el magistrado.

Niños robados

Garzón se refirió a los cerca de 300.000 desaparecidos del franquismo sobre los que se buscan respuestas, “entre ellos unos 30.000 niños que entre 1937 y 1951 fueron dados ilegalmente en adopción, hijos de presas republicanas, etcétera, que fueron dados a familias que más estaban de acuerdo con los principios fascistas del régimen franquista”.

Y lo relacionó con las recientes revelaciones sobre robos de niños en hospitales madrileños para darlos en adopción entre las décadas de los 50 y los 80.

“Y de aquellos vientos vinieron aquellos lodos y años más tarde se ha comprobado algo que está adquiriendo caracteres preocupantes, Y es que más de 300 personas han denunciado el robo de bebés para darlos en adopciones ilegales”, señaló el juez.

“¿Hay relación entre un caso y el otro? No lo sé, pero todo esto sucede cuando se quiere cerrar un capítulo de la historia sin haberlo leído casi”, insistió.

Posteriormente, en una conferencia de prensa, Garzón insistió en que desea que su juicio se abra cuanto antes. “En más de una ocasión he pedido que sea realidad cuanto antes.

Lo que deseo es poder comparecer ante el tribunal y ejercer mi derecho de defensa, que hasta ahora ha sido bastante o totalmente eliminado”, afirmó Garzón acerca de la primera de las causas abierta contra él.

El magistrado opinó que “debería existir un límite racional que todo procedimiento debe llevar, y creo que ya ha transcurrido”, pero dijo no poder determinar cuándo tendrá lugar.

Memoria pública (Público.es)


Hijo busca madre; madre busca hijo…

marzo 6, 2011

Miles de personas dudan: ¿y si yo fui también un niño robado? Esta es la historia de las redes ligadas durante años al tráfico de bebés. Dónde y cómo. Por cuánto dinero. Por qué motivo.

JESÚS DUVA Y NATALIA JUNQUERA 06/03/2011

El doctor Eduardo Vela Vela pasea el 23 de febrero de 2011 por una calle de Madrid.- J. D.

 

Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres. EL PAÍS inicia hoy una serie sobre este tráfico de niños y ofrece el relato de las víctimas y de quienes participaron en las tramas. | Consulta el especial: Vidas robadas. | Participa en Eskup.

Hasta 1950, ocurrió en las cárceles franquistas y en los hogares de maquis o republicanas: les arrebataban a sus hijos como un método más de la represión. A partir de entonces y durante las cuatro décadas siguientes, el robo o apropiación de niños se perpetraron de forma más sutil, en clínicas y casas cuna, la mayoría ligadas a organizaciones religiosas. Las madres ya no eran presas, rojas o esposas de rojos, sino mujeres en camisón que intimidadas por un médico, aturdidas por el dolor de haber perdido supuestamente al hijo recién nacido, lamentan hoy no haber insistido más para que les enseñaran el cadáver. Generalmente eran madres solteras, muy jóvenes y con pocos recursos, incapaces de reaccionar frente a la presión de médicos, monjas y funcionarios.

“Las víctimas eran herederas de los vencidos de la guerra, personas incapaces de protestar”, dice González de Tena

“El bebé estaba helado. Dijeron que había muerto, que ya lo habían bautizado y era un ángel de Dios”, recuerda Elsa

En muchos casos, tales mujeres fueron inducidas o coaccionadas a dar en adopción a sus hijos a redes irregulares, fuera de cualquier control estatal. “Había un mercado que demandaba niños en adopción y hubo mucha gente que creó un sistema para satisfacer esa demanda”, explica con crudeza el sociólogo Francisco González de Tena, que lleva años entrevistando a las víctimas.

Durante el último lustro, aquellos niños dados en adopción se han ido organizando a través de Internet, en un movimiento que ha estallado como un tsunami y ha forzado a la Fiscalía General del Estado a actuar. Aquellos niños -hoy ya hombres y mujeres- buscan afanosamente a sus madres biológicas. “Nos sentimos como un árbol sin raíces, como amputados”, confiesa María. Esta joven fue dada en adopción en la clínica San Ramón de Madrid, una de las mayores fábricas de bebés que funcionaron hasta hace 30 años, bajo la dirección del doctor Eduardo Vela, que hoy, a sus 77 años, sigue ejerciendo. También las madres que en su día dieron a sus hijos en adopción o se los arrebataron han empezado a buscarlos. Niños que buscan a madres; madres que buscan a niños.

En una primera fase, en la posguerra, estas tramas de tráfico de bebés tuvieron no solo una cobertura legal, sino el amparo del psiquiatra de cabecera del franquismo, Nicolás Vallejo-Nájera, quien ideó una suerte de “eugenesia positiva”, casi hitleriana, para “multiplicar a los selectos y dejar que perezcan los débiles”. Ese siniestro plan incluía el robo de niños para entregárselos a familias del Régimen. El sociólogo González de Tena, que redactó para el juez Baltasar Garzón un informe sobre el robo de niños, asegura que tras esa primera etapa en la que los bebés eran sustraídos a puñados en las cárceles (hasta 30.000 según el cálculo del juez), llegó una fase que tuvo como víctimas principales a las madres solteras, las jóvenes o las humildes, herederas de los vencidos de la Guerra Civil, “incapaces de protestar”. Superada la posguerra, el tráfico de niños continuó durante el tardofranquismo y la Transición. El nexo de unión entre un periodo y otro, el telón de fondo común, aunque sin conexión entre sí, son tramas formadas por sacerdotes, monjas, médicos ultracatólicos y probablemente jueces y notarios. La mayoría de los casos conocidos se produjeron en clínicas o casas cuna controladas por instituciones como las Hijas de la Caridad.

La Asociación de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir) llevó el pasado 27 de enero al fiscal general del Estado 261 casos de supuestos robos de niños registrados en todas las comunidades, la mayoría en Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco. Apenas un mes después ya tienen 482 más. En total, 747. Por su parte, la asociación de San Ramón, Santa Cristina y Belén ha reunido a unos 300 afectados (la mayoría son hijos que buscan a sus madres biológicas). Y la plataforma de afectados por robo de niños en clínicas de España que coordina Mar Soriano, acumula otros 400.

En casi todos los casos, a las madres les dijeron que el bebé al que acababan de dar a luz había muerto y las convencían de que ver el cadáver era un trauma innecesario. Cuando, al escuchar a otras madres, han dudado si su bebé había fallecido o se lo habían quitado, han acudido a los cementerios y muchas han comprobado que no constan en los registros, lo que indica que las tramas podían tener compinches en cementerios y funerarias. Las sospechas se han visto reforzadas ahora con el caso de una mujer de Barcelona que ha hallado viva a la hija a la que dio a luz hace 40 años. A ella le dijeron que la chiquilla había muerto al nacer, pero el ADN ha demostrado que aquello fue una gran mentira: fue dada en adopción.

La poetisa Elsa López recuerda: “Yo di a luz a una niña el 5 de febrero de 1981 en la clínica San Ramón. De repente me dijeron que la niña estaba muy malita, que tenía malformaciones, y me entregaron un envoltorio que parecía un sudario. ¡El bebé estaba helado! Luego me dijeron que había muerto y que no me preocupase porque le habían bautizado y ya era un ángel de Dios”. Elsa se enteró al cabo de los años de que en San Ramón se guardaba el cadáver de un bebé en el congelador y sospecha que ese cadáver fue lo que ella vio. Desde entonces está convencida de que le robaron a una hija.

Otras veces, las menos, las monjas acallaron a jóvenes madres diciéndoles que habían dado a sus hijos a alguien con quien iban a estar “mucho mejor” que con ellas.

El trabajo estaba repartido. Había captadores de padres y captadores de niños. Mujeres con contactos y dinero, adeptas al Régimen, monjas y curas que se intercambiaban información sobre los respectivos “compromisos” adquiridos con las familias adoptivas. Las madres eran llevadas, en algunos casos, a una especie de “pisos patera”, como los define González de Tena, donde culminaban el embarazo, y en otros, a las mismas instituciones religiosas donde luego iban a dar a luz. A muchas las coaccionaron durante ese periodo para que entregaran a su hijo, sin darles la oportunidad de rectificar (la ley les concedía un plazo para hacerlo). Alguna arrepentida que intentó recuperar a su bebé luchó en vano durante años hasta estrellarse contra un férreo muro formado por padres adoptivos ricos o poderosos, asesorados por buenos abogados.

El Teléfono de la Esperanza fue uno de los canales a través de los que fueron captadas muchas embarazadas, que acabaron cediendo a sus hijos en adopción, obligadas por una sociedad dominada por un fuerte nacional-catolicismo. En no pocos casos, tales procesos estuvieron rodeados de presiones, amenazas, engaños e irregularidades.

El Teléfono de la Esperanza fue creado en 1971 por fray Serafín Madrid, quien un año después murió en accidente de tráfico. Ligada a la Iglesia, esta institución pretendía “prestar soluciones de emergencia ante los nuevos problemas sociales y psicosociales” surgidos en España.

Los padres adoptivos pagaban, en concepto de gastos de hospitalización de la parturienta, entre 50.000 pesetas y 150.000 (esta última cantidad equivaldría a unos 18.000 euros de hoy). Enrique Vila, abogado de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares asegura que el precio de los niños iba de las 50.000 pesetas al millón.

Los demandantes podían escoger si querían niño o niña. Y en el caso de las casas cuna, incluso qué niño o qué niña, pues las monjas organizaban con frecuencia desfiles de candidatos, que eran escrutados a conciencia (pelo, dientes, arqueo de las piernas) antes de elegir. Hasta la promulgación de la ley de 1970, los padres adoptivos podían inscribir a los niños como hijos propios, lo que conllevaba eliminar de un plumazo a la madre biológica y hacer que la madre adoptiva figurase en todos los papeles como la mujer que lo había engendrado en su vientre. Esos son los llamados niños apropiados.

En muchos de estos casos intervinieron personas ligadas a la Asociación Española para la Protección de la Adopción (AEPA), una entidad fundada en 1969 por Gregorio Guijarro Contreras, padre adoptivo de dos gemelas y ex fiscal del Tribunal Supremo, con el respaldo del Consejo Superior de Protección de Menores y Cáritas Española.

Guijarro declaraba a EL PAÍS en julio de 1979: “Nosotros somos una asociación que ve en la adopción una solución final en esta sociedad cuando los mecanismos de encuadramiento del niño en el ámbito familiar propio no se han logrado”.

En esas fechas ya se hablaba mucho de la existencia de un mercado ilegal de compraventa de bebés y de adopciones irregulares. Pero Guijarro replicaba: “Esta teoría la potencian muchas veces los propios padres adoptantes con su temor a que se conozca la situación familiar nueva que crea la adopción, aunque actualmente esta empieza a perder su carácter vergonzante. Estos padres, temerosos de que se sepa que su hijo es un niño adoptado, llegan a límites tales como simular un embarazo falso e inscribir al niño adoptado como hijo legal”.

La adopción a través de la Diputación Provincial de Madrid, por ejemplo, era larga y en la mayoría de los casos, imposible. Los solicitantes solían recibir al cabo de un año o más un simple escrito denegatorio en el que se les informaba de que había “muchas solicitudes y muy pocos niños disponibles”. En 1980, la Diputación tenía acumuladas 6.000 solicitudes y llevaba años sin dar en adopción ni a un solo bebé. Sin embargo, durante ese año -y los anteriores y posteriores- hubo miles de menores dados en adopción, a través de una oscura estructura que constituía “una mafia buena”, según la calificó en su día uno de sus integrantes.

“En cuestión de adoptantes, un buen fichero está en poder de sor María Gómez Valbuena”, encargada del servicio social de la maternidad de Santa Cristina, según aseguraba Guijarro en julio de 1980. En esa fecha, sor María admitía que en solo tres años habían pasado por sus manos 3.000 peticiones de adopción y se manifestaba en contra de que tal proceso fuese gestionado por la anquilosada Diputación Provincial.

“Hoy por hoy, y tal como están las cosas, el sistema más rápido y eficaz para conseguir un niño en adopción es meterse en el bolsillo o ganarse la simpatía, de las personas relacionadas directamente con el tema. Asistentes sociales, monjitas encargadas de maternidades, etcétera. Si se logra caer mejor que los demás de su lista, el resto es fácil”, reconocía abiertamente Guijarro, quien murió poco después en accidente de tráfico.

Habría que esperar a la Ley de Adopción de 1987 para que el Gobierno pusiera orden y acabara con esta red de adopciones.

El País.com


“Venían matrimonios y nos miraban los dientes, las piernas…. como si compraran caballos”

marzo 6, 2011
REPORTAJE: VIDAS ROBADAS. Liberia Hernández Robada a los ocho. años en la casa cuna de Tenerife.

Fue entregada a un matrimonio de Alcoi que quería una sirvienta, más que una hija. Le cambiaron de identidad y de vida, pero ella nunca olvidó. Un pequeño anuncio publicado en una revista del corazón permitió a esta mujer reencontrarse con su familia biológica de Canarias

NATALIA JUNQUERA Y JESÚS DUVA 06/03/2011

Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres. EL PAÍS inicia hoy una serie sobre este tráfico de niños y ofrece el relato de las víctimas y de quienes participaron en las tramas. | Consulta el especial: Vidas robadas. | Participa en Eskup.

Con el dinero que me has costado! ¡Podría haber comprado una piara de cerdos!”. Liberia Hernández escuchó durante muchos años este reproche de su madre adoptiva. “Con el tiempo, cuando le pregunté por qué me habían adoptado para tratarme tan mal, me confesó que le habían pedido a su sobrina, sor María Soler, que les buscara a alguien para que les cuidara el día de mañana, cuando fueran mayores. Y ese alguien fui yo”.

La casa de los horrores

LIBERIA HERNÁNDEZ, NIÑA ROBADA

FOTOS – Cedida por Liberia Hernández – 05-03-2011

La casa de los horrores. Imagen de la casa cuna de Tenerife, en la que Liberia vivió hasta los ocho años cuando fue entregada a un matrimonio de Alcoi.- Cedida por Liberia Hernández

  • LIBERIA HERNÁNDEZ, NIÑA ROBADA  - La casa de los horrores
  • LIBERIA HERNÁNDEZ, NIÑA ROBADA  - Fraga visita la casa cuna de Tenerife
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“Olvídate de ella. Donde está y con quien está, está mucho mejor”, le dijeron las monjas a su madre biológica

“Me dijo que ya no me llamaría Liberia. Sor María me golpeó en la cabeza hasta que aprendí mi nuevo nombre”

Liberia nunca sintió a aquella pareja de Alcoi (Alicante) como sus padres y ellos nunca la trataron como una hija. “Este es el contrato decompraventa”, cuenta con sorna, mientras muestra el documento de su adopción. Lo firman Juan Rabira Méndez y Bernardo Acuña Dorta. Este último, condecorado por el régimen franquista por haberse sumado al golpe militar el mismo 18 de julio de 1936, era el administrador de la casa cuna de Tenerife, donde fue recogida y trasladada a Alicante cuando tenía ocho años. La que no aparece por ningún sitio es la firma de su madre biológica, que jamás autorizó la adopción y que durante meses acudió a la casa cuna preguntando por el paradero de su hija, hasta que le dijeron que estaba “con alguien mejor” y le prohibieron volver a entrar en el centro regentado por la Hermanas de la Caridad.

La madre biológica de Liberia se había visto obligada a ingresarla en la casa cuna. Se había quedado viuda durante el embarazo, y para sacar a sus siete hijos adelante se casó cuando pudo con otro hombre de Arafo (Tenerife) que le dijo que no quería bebés que no fueran suyos en la casa. “Creemos que a mi padre lo mataron por orden del cacique del pueblo por un asunto de tierras. Lo tiraron por un barranco cuando mi madre estaba embarazada de mí. Ella volvió a casarse enseguida, con un hombre al que no quería, Camilo, para sacarnos adelante. Pero él dijo que no quería bebés. Así que mi madre me llevó a la casa cuna de Santa Cruz de Tenerife para que me cuidaran hasta que creciera un poco. Iba a verme todos los días. Ella me decía: ‘Ya queda poco, pronto te reunirás con tus hermanos’. Jamás pensó abandonarme”, relata Liberia, que hoy tiene 56 años. Tuvo que esperar casi tres décadas para volver a verla. Un anuncio en una revista del corazón permitió el reencuentro de ambas.

En la casa cuna, Liberia padeció una pesadilla interminable. “Vivíamos aterrorizadas por las monjas. Había niñas que se golpeaban contra la pared igual que hacen los enfermos mentales. Te castigaban por cualquier cosa. Si te hacías pis en la cama, las monjas te ponían las bragas en la cabeza y te hacían pasear con un cartelito que decía: ‘Se ha orinado en la cama. Meona’, por delante del resto de niñas, que se reían de ti. Para castigarnos, otras veces nos arrastraban adonde tenían a las gallinas y los conejos, recogían excrementos y nos los pegaban a la boca con esparadrapo. Sor Milagros siempre llevaba colgando de una parte del cinturón el rosario y de la otra las tijeras con las que cortaba el esparadrapo. Te dejaban así hasta que se acordaban de ti y te decían que podías a ir a lavarte…”.

De vez en cuando, recuerda, la vestían de punta en blanco. “Entonces sabías que ese día había exposición. Nos llevaban al despacho de sor Juana a cuatro o seis niñas y nos ponían en fila. Venían matrimonios y nos miraban los dientes, el pelo, te levantaban la falda para ver si tenías las piernas torcidas… Era como si compraran caballos. Recuerdo perfectamente el olor de los cigarrillos de ellos, y lo bien vestidas que iban ellas. A los pocos días siempre desaparecía alguna de la fila, generalmente la niña más pequeña”.

A Liberia nunca la escogieron. Acabó a los ocho años en una casa de Alcoi por intermediación de una monja, sor María Soler, que quiso complacer a sus tíos y pidió una niña a las monjas de su congregación. “Entonces ella trabajaba en un psiquiátrico de Tenerife. Me llevaron allí y ella me dijo que ya no me llamaría Liberia Hernández Rodríguez sino María Nácher Guerola. Yo decía que no me llamaba así… Me dio golpes en la cabeza hasta que vio que decía bien mi nuevo nombre”.

Sor María la llevó en barco hasta Valencia. “Estos son tus padres”, le dijo ya en el puerto. “Me dieron miedo”, recuerda Liberia. “Era un matrimonio mayor. Ella iba de luto riguroso y él estaba medio desdentado. Me escondí bajo el hábito de la monja y ella me dio empujones para que les diera un beso. No entendía nada de lo que decían porque solo hablaban valenciano. De ahí fuimos a casa de la monja. Estaba abarrotada de gente. Luego supe por qué. Sor María se había hecho monja después de que sus padres le impidieran que se casara con su novio. El padre, al enterarse, dijo que no quería verla más y aquel día era el reencuentro. Mucha gente había ido a la casa por el morbo de ver cómo reaccionaban y también para verme a mí. De ahí nos fuimos a Alcoi”.

En Alcoi arrancó su nueva vida como María Nácher Guerola. “Cada vez que les decía que me llamaba Liberia y no María, me castigaban. Al final tenía tal lío que repetía todos los nombres juntos. Cuando decía que quería ver a mi madre, no me respondían. Al poco tiempo, mi padre adoptivo empezó a acosarme. Entraba en la habitación y…”. Liberia se emociona. “Una vez le conté a una monja lo que me pasaba y me dijo que no se lo contara a nadie y que rezara mucho”.

En aquel hogar fue siempre una especie de criada. Fregaba, cocinaba… Con 14 años sus padres adoptivos la pusieron a trabajar limpiando en otras casas y en una panadería. Una de las clientas habituales, que trabajaba de comadrona en el hospital civil de Oliver, le preguntó un día por qué le asustaban tanto los hombres. “Cuando entraba alguno en la tienda me escondía. Al final terminé contándole lo que me pasaba en casa y me propuso quedarme a trabajar de interna en el hospital. Fue mi pequeña salvación, aunque los fines de semana tenía que volver a casa. Entré de limpiadora, y después estudié y fui auxiliar. El dinero que ganaba se lo quedaba mi madre adoptiva”.

Cuando, ya casada, tuvo la oportunidad de desentenderse de aquella pareja que nunca la había querido, Liberia no lo hizo. Cuidó hasta que murió a su madre adoptiva y también al hombre que la había acosado durante años, después de que este sufriera una embolia. Nunca le denunció. De su madre biológica no volvió a saber en mucho tiempo. “Pero yo nunca olvidé que me llamaba Liberia y gracias a eso pude reencontrarme con mi familia”, cuenta. Hace 26 años que volvieron a verse.

“Mi hermano Quico puso un anuncio en la página SOS de la revista Pronto buscando a su hermana Liberia. Fue en 1986. Al verlo, una amiga mía que conocía mi historia pensó que esa Liberia podía ser yo y le llamó para darme una sorpresa. Era yo. Organizamos el reencuentro. Todos mis hermanos y sobrinos fueron a buscarme al aeropuerto de Tenerife. Ellos lo llaman La reconquista de Liberia. Fue muy emocionante. Mi madre aún vivía. Yo entonces pensaba que me había abandonado y tuvimos un enfrentamiento. Ella me dijo: ‘¿Pero tú crees que alguien que cría 10 hijos -con Camilo había tenido otros tres- abandona a uno?’. Lo dijo con tanta emoción que la creí. Luego me explicó que había ido muchísimas veces a preguntar por mí a la casa cuna, hasta que le prohibieron la entrada, y siempre le decían: ‘Olvídese, donde está y con quien está, su hija está mucho mejor”.

A Liberia y a su madre solo les dio tiempo a conocerse y disfrutar una de la otra durante dos años. “Antes de morir, me hizo una petición. Me dijo: ‘¿Por qué no te cambias los apellidos y vuelves a ser mía?”. A Liberia le costó años conseguirlo. En el proceso descubrió que tenía tres partidas de nacimiento diferentes, con fechas diferentes y con nombres de padres diferentes. “Escribí a la Casa del Rey y todo para que me ayudaran. Al final lo logré. Ya vuelvo a ser Liberia Hernández Rodríguez”.

LA MUJER QUE NACIÓ TRES VECES

Nací el 12, el 14 y el 15 de septiembre de 1954″, relata Liberia Hernández, casi entre risas, con naturalidad. Pero no es una broma. Cuando al reencontrarse con su madre biológica, en 1986, esta le pidió que se cambiara los apellidos -“para que vuelvas a ser mía”, le dijo-, Liberia empezó a requerir documentos al Registro Civil y vio que no solo estaba inscrita en tres días diferentes, sino también con apellidos y padres diferentes. Le costó tanto tiempo y papeleo cumplir la promesa que le había hecho a su madre que cuando por fin recuperó su identidad en el registro su progenitora ya había fallecido.”Venían matrimonios y nos miraban los dientes, las piernas… como si compraran caballos

El País.com

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La Plataforma contra la Impunidad del Franquismo pide mañana al Supremo que se investiguen los crímenes de la dictadura

marzo 2, 2011

Intervención en un acto de La Plataforma, de uno de sus miembros . Foto Fuencisla Benavente

2/03/2011 – 18:00

La Plataforma contra la Impunidad del Franquismo entregará mañana (03/03/2011) una queja formal de desamparo en el Tribunal Supremo para denunciar el abandono de las víctimas de la dictadura y advertir sobre la “impunidad” del régimen franquista.

La Plataforma ha informado en un comunicado que entregará, a las 12.00 horas de este jueves, un documento en el que pide auxilio a la Sala Segunda del Supremo para que el Estado acometa las actuaciones oportunas para la “justa y debida” investigación de “decenas de miles” de desapariciones forzadas ocurridas durante la Guerra Civil y el franquismo. “Seguiremos demandando verdad, justicia y reparación”, añade la asociación.

En el escrito, la Plataforma denuncia las “graves, masivas y sistemáticas” violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar durante la dictadura y entre las que se cometieron delitos de detención ilegal, torturas, robo de niños o desapariciones forzadas.

Tras advertir de que estos hechos han causado un “irreparable sufrimiento” a sus víctimas y sus familiares y son “hechos criminales de naturaleza internacional”, la asociación ha reclamado que las leyes de amnistía no pueden servir para evitar las investigaciones al tiempo que ha rechazado la prescripción de estos hechos delictivos.

“Tampoco es posible alegar el régimen previsto en la Ley de Memoria Histórica para negar cualquier investigación judicial pues ni la misma ley excluye tal posibilidad ni prevé en realidad sistema alguno de investigación”, añade.

CRITICA EL PROCESAMIENTO DE GARZÓN

En este punto, carga contra la “notable dejación de sus deberes de sujeción a las normas” que, a su juicio, ha mostrado el alto tribunal respecto a estos hechos y ha criticado el procesamiento contra el juez Baltasar Garzón por investigar estos crímenes. A su entender, la causa abierta por un presunto delito de prevaricación contra Garzón es no sólo “injusta” sino también una “amenaza a la independencia judicial”.

La Plataforma contra la Impunidad del Franquismo también hará entrega al presidente del Tribunal Supremo, Carlos Dívar, de una carta en la que denuncia la “situación de desamparo y olvido institucional” que sufren las víctimas del franquismo y solicita la puesta en marcha de una batería de medidas jurídicas y políticas para saldar “la deuda contraída por el Estado democrático con las miles de personas represaliadas, torturadas y asesinadas por la dictadura”.

En concreto, solicita la nulidad de todos los procedimientos judiciales que interpusieron los tribunales franquistas por ser “notoriamente ilegales” así como la inaplicación de la Ley de Amnistía de 1977 para los delitos de lesa humanidad y la creación de una Fiscalía especializada para perseguir los crímenes cometidos durante la dictadura del generalísimo.

Asimismo, insta al Gobierno a desarrollar en profundidad la Ley de Memoria Histórica porque “no ha conseguido dar satisfacción a las demandas de las víctimas del franquismo” y a incrementar los trabajos de localización, exhumación e identificación de las fosas comunes.

La asociación apuesta por declarar un día oficial dedicado a la memoria, el recuerdo y el homenaje a las víctimas del franquismo y por introducir en los planes de estudio del sistema educativo la “máxima difusión y divulgación” de la II República y la represión franquista.

http://ecodiario.eleconomista.es/legislacion/noticias/2872448/03/11/Plataforma-contra-la-Impunidad-del-Franquismo-pide-manana-al-Supremo-que-se-investiguen-los-crimenes-de-la-dictadura.html

(Nota: resaltar el texto en negrita es inicitiva de La Memoria Viva, al igual que la foto que ilustra esta noticia.)


Niños robados…

febrero 27, 2011

Es incuestionable el auge que ha alcanzado el tema de los niños robados durante la dictadura de franquista e inicios de la Transición que convirtió en una práctica macabra e infame que llevo a los más inocentes de todos, los niños neonatos, en los desgraciados actores de la pantomima fascista de limpieza ideológica y más tarde en un negocio macabro que por desgracia no fue inusual visto el número de posibles afectados.

Desde estas páginas en las cuales tratamos todo lo relativo aquello que esté vinculado a  la “Recuperación de la Memoria Histórica”, éste es uno de los temas a los cuales le hemos prestado una especial atención, indudablemente por las implicaciones emotivas y sentimentales que conlleva un tema tan delicado, así como por el magnífico trabajo de nuestro amigo y colaborador habitual, el sociólogo y escritor Francisco González de Tena.

Este interés se ha visto reflejado como no en nuestra wegblog, donde los artículos dedicados a esta cuestión han sido acicate de una reacción en cadena de afectados o posibles afectados, de consultas y solicitudes, lo cual es de agradecer, ya que parte de nuestro esfuerzo y trabajo además de informar, está en facilitar las ayudas de los distintos procesos y casos que puedan afectar a los desaparecidos y represaliados por la Guerra Civil, la posguerra y dictadura de Franco en la medida que nos es posible. Pero dado el interés y el volumen de información demandados y, puesto que nuestra especialidad no es precisamente el tratamiento, procesos y procedimientos dedicados a tratar estos casos y menos particularmente (ya que nuestros recursos no nos lo permiten actualmente), os dejamos los enlaces más apropiados para que todos aquellos que estén interesados en el tema puedan recurrir a ellos con más garantías de las que podemos ofrecer nosotros actualmente. Obvia decirlo pero es importante remarcarlo que hay una asociación dedicada exclusivamente a trabajar en ello, y por tanto, es posiblemente el vehículo más adecuado para poder tratar con absoluta garantía cada caso o causa común al respecto.

Agradeciendo a todos su participación en nuestras páginas e invitándoles a que las sigan utilizando, les proporcionamos los enlaces de mayor utilidad para que puedan ser atendidos con mayor diligencia y efectividad.

Atentamente la Dirección de la A. I. La Memoria Viv@: Pedro V. Romero de Castilla Ramos (Presidente) y Jordi Carreño Crispín (Vicepresidente).

ANADIR (Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares):

http://www.anadir.es

Teléfono de contacto

670 95 60 29

Horario de atención: 10 a 13 h y 16 a 19 h.


Los Niños robados del franquismo…

febrero 27, 2011

MONTSE ARMENGOU

Periodista y directora de documentales históricos

Cuando en 2002 estrenamos Los niños perdidos del franquismo la sociedad española se estremeció al ver que el robo de niños que habíamos llorado en el contexto de la dictadura argentina también se había producido en España. Gracias a la investigación que realicé con Ricard Belis (con la asesoría histórica de Ricard Vinyes), desvelamos uno de los pasajes más siniestros de la dictadura franquista, esa que algunos se empeñan en vendernos como light y superada por el hada buena y amnésica de la Transición.

En nuestra última investigación, el documental ¡Devolvedme a mi hijo!, hemos visto cómo los robos de niños continuaron durante la dictadura y los primeros años de la democracia. El perfil ha cambiado y la instrumentalización de la represión también. El objetivo será ahora las madres solteras y el objeto codiciado esos hijos que muchas de ellas no tuvieron más remedio que dar en adopción, atrapadas en un contexto moral, social y político que hacía impensable una maternidad en solitario. Eran unas “pecadoras” y su hijo un objeto que iría a parar a familias “como Dios manda”. A pesar de ello, fueron muchas las mujeres que tuvieron la valentía de querer quedarse con su hijos. De nada sirvieron sus ruegos; su hijo ya había sido adjudicado.
Lo que empezó siendo una terrible represión política se convirtió en una represión moral y un negocio revestido de caridad que terminó como simple tráfico de bebés. Son muchos los padres a los que se les comunicó que su hijo había muerto en el parto. Si insistían, se les enseñaba un bebé congelado, siempre el mismo, que posteriormente será reconocido por más parejas. No existe la historia clínica, el niño no está inscrito en el registro, no hay certificado en el cementerio. ¿Donde está ese niño?

Nuevamente la justicia española ha hecho gala de lo contrario y el fiscal general del Estado no ha aceptado la demanda conjunta de los afectados, como antes tampoco lo aceptó la Audiencia Nacional. Aunque un fiscal especial coordinará la investigación –un logro al que no es ajeno la insistencia de los afectados y el estreno del documental–, entre las víctimas hay desazón y también desunión. Incluso hay algunos que se han querido desvincular de eso tan feo y peligroso que se llama “memoria histórica”. Así lo han exhibido en unos carteles que, a falta de poder poner rostro a ese desaparecido, decía: “No somos memoria histórica”. Algunos afectados, en su dolor y desconocimiento, dicen que su hijo fue robado después de la muerte del dictador, en plena democracia, como si el dato cronológico significara la liquidación automática de unas estructuras que precisamente fueron las que propiciaron esos robos. Uno de esos instrumentos que perduró hasta el año 1999 fue el llamado parto anónimo, que permitía a las madres ocultar su identidad al dar a luz. Lo que debía proteger la intimidad de esa madre terminó siendo la puerta de muchas apropiaciones. La madre nunca podría reclamar a su hijo, el hijo nunca tendría una pista de quién era su madre biológica. A menudo la jugada se completaba con una inscripción falsa: la madre adoptiva constaba como madre biológica.

El franquismo sigue venciendo y cuando las víctimas se desvinculan de la dictadura se expresa una doble tragedia: no entendemos que muchas de las injusticias a las que nos enfrentamos hoy día arrancan de la dictadura y se han perpetuado en democracia. Sigue siendo más digerible pensar que unos señores muy malos robaban niños en vez de contextualizarlo en un sistema político y religioso que favorecía, alentaba y encubría esos robos. Es más fácil culpar a una banda de traficantes que a una dictadura. Se piensa que se puede obtener un mejor resultado judicial acusando a unos determinados médicos que a un Estado. Muchos afectados, en su deseo de encontrar al ser querido, se imponen la práctica idea de que, si una persona culta e influyente como el juez Baltasar Garzón ha terminado sentado en el banquillo por denunciar el robo de niños a sus madres presas en los años 40 y 50, ¿cómo no pueden terminar ellos, simples trabajadores, gentes sencillas, cuando denuncian las desapariciones de los años sesenta, setenta y ochenta? No, no, mejor desvincularlo.

Pero da igual. Tampoco les van a hacer caso. Porque sí, seguimos hablando de franquismo y eso no se toca o te salpicas. Porque, aunque no hubiera un plan diseñado y planificado de robo y adopciones de niños que engordaban conciencias y bolsillos, los que manejaban esas redes que se aprovechaban de la vulnerabilidad de las madres eran los de siempre: monjas, capellanes, médicos, notarios, jueces… Todos ellos pertenecían a unas clases dominantes muy bien conectadas con el poder, amparadas por el régimen y por la impunidad que los protegían. Unas clases que hoy ejercerán su influencia impidiendo la verdad, justicia y reparación de las víctimas. El primer paso ya se ha dado, intentando desactivar la carga de profundidad que significa vincular estos robos con el franquismo. Así, en el supuesto de que se llegue a juicio, no habrá condena porque el delito habrá prescrito. Claro, muy distinto que interpretarlo como delito de lesa humanidad, secuestro continuado. Porque eso es lo que fueron esos cambios de destinos que imponían los que se creían dioses. Y esos delitos no prescriben.

Como ya ocurrió en nuestra primera investigación, será muy difícil obtener pruebas que atesoren que esos robos eran parte del proyecto del Estado franquista. Pero, aunque nos falte alguna pieza del puzle, la imagen es diáfana. Para quien la quiera ver, claro.

Montse Armengou es periodista y directora de documentales históricos

Ilustración de Iker Ayestaran

Público.es

 


Las pruebas de ADN para buscar niños robados en España durante el franquismo serán gratis

febrero 18, 2011

17 de Febrero de 2011
Los Ministerios de Justicia y Sanidad se van a coordinar para que el Estado costee las pruebas de ADN que puedan encargar jueces o fiscales que investiguen casos de niños robados en hospitales durante el franquismo. Esta causa ha cobrado mucha difusión tras la demanda conjunta presentada ante la Fiscalía y que denuncia 261 casos. Una historia que ha llegado incluso a la prensa extranjera.

Francisco Caamaño
(Foto: Flickr/PSOE region Murcia)

El Ministro Francisco Caamaño se ha comprometido a ello tras reunirse con de la Plataforma de Afectados por la Causa de los Niños Robados. Sin embargo ha rechazado la petición de este colectivo de crear una oficina de atención que coordine sus demandas, aunque ha aceptado designar un interlocutor que facilite sus gestiones ante las distintas instituciones implicadas.

Se creará un programa especifico en el Instituto Nacional de Toxicología “por si es necesario hacer pruebas de ADN siempre que así lo soliciten los jueces o fiscales en su tarea de investigación” ha explicado el ministro. Justicia pondrá a disposición de los afectados por los robos de bebés en clínicas españolas desde los años cuarenta hasta los noventa la Dirección General de los Registros para que estos “puedan encontrar los datos que estimen oportunos”. Asimismo, el departamento de Caamaño se coordinará con el de Sanidad y con las Comunidades Autónomas en las que existan registros sanitarios.

“No es posible que un familiar se quede sin saber si su hijo es su hijo porque no pueda costearse una prueba de ADN”, aseguran los afectados que comentó el ministro durante la reunión.

http://www.radiocable.com/adn-robo-bebe7763.html


Niños robados durante el franquismo, escandalosa y puníble columna en el diario de Jerez

febrero 11, 2011

De nuestro amigo Paco de Jerez nos llega esta carta:

Estimados amigos y compañeros,

Os escribo con el propósito de compartir con vosotros mi sentimiento de indignación por la aparición en uno de los diarios de la prensa local de esta ciudad, más concretamente el “Diario de Jerez” perteneciente al Grupo Joly, de una columna periodística firmada por el Sr. Francisco Bejarano, escritor y poeta de reconocido prestigio (ver:http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Bejarano) entre la clase conservadora y moderada gaditana y jerezana.

Este señor, de rico y florido verbo, caracteriza y hacer presidir sus versos y artículos con un espíritu cultista y pseudointelectualoide –nada hay de reprensible en ello, como es natural–, pero en todas sus columnas sus palabras acaban derivando indefectiblemente en el reprochable intento de aparentar y sostener posturas vitales rancias y profundamente reaccionarias.

Su diletantismo le lleva a criticar con frecuencia y a arremeter –como no podía ser de otra forma– contra el laicismo, la óptica izquierdista de lo que debe ser la justicia social, la educación igualitaria, las políticas de género y –¡cómo no!– contra todas las actuaciones, públicas y privadas, que el Estado, las asociaciones y los particulares han llevado a cabo en materia de recuperación de la memoria histórica.

Propios y extraños veníamos contemplando de refilón estos desvaríos, más propios de orates al estilo de Simeón el Estilista, encelado él durante 37 años en sus prédicas desde lo alto de aquella columna en Siria. Valga como ejemplo de ello las lindezas que escribe de los memorialistas en la frase “…los espías de la Ley de Memoria Histórica …(son) inquisidores analfabetos que nada bueno pueden traer”, escrita por Bejarano pocas semanas atrás.

Pero natural es que el rango de tolerancia de quienes lo sufrimos con democrática y resignación alcance su punto de ruptura cuando entre los acostumbrados desatinos de este personaje pueden leerse apologías de hechos delictivos tales como el robo y secuestro de niños durante el franquismo y la transición.

La mejor explicación para comprender este enigma puede encontrarse en la lectura del escandaloso artículo que ha provocado mi flamígera y justificada ira. Vease para ello el texto en el enlace http://www.diariodejerez.es/article/opinion/900738/ninos/robados.html, texto que su autor cierra con una frase, que es cuando menos y como poco denunciable ante la Fiscalía o el Juzgado de guardia por su caracter apologético y justificativo de la comisión de gravísimos delitos. Y esta frase de Bejarano es la siguiente:

“No hay mal que por bien no venga. Los niños robados a padres pobres e ignorantes, sin ver un duro, y educados en familias ricas, habrán tenido mejor destino del que les esperaba”.

Es indignante el cinismo, la frialdad y la crueldad expresada por Francisco Bejarano en estas palabras. Y en justa correspondencia por lo que considero un desatino, he dirigido una carta de indignada protesta al director del “Diario de Jerez”, D. David Fernández, a las direcciones cartas@diariodejerez.com ; dfernandez@diariodejerez.com ; redaccion@diariodejerez.com .

El texto de la carta enviada es el siguiente:

“A/A Sr. D. David Fernández
Director de “Diario de Jerez”
Grupo Joly

Estimado Sr. Fernández

Le escribo con el propósito de compartir con usted mi sentimiento de indignación por la aparición en el diario de su digna dirección, de una columna periodística publicada en el día de ayer, miércoles 9 de febrero, por el escritor y poeta Francisco Bejarano. Como es habitual, el señor Bejarano viene expresando en sus artículos –escritos con un rico y florido verbo– un espíritu cultista y intelectual, aderezado con una actitud idearia conservadora y moderantista. Nada reprochable en ello, en línea con el ejercicio de la constitucional libertad de expresión: así, acostumbra a realizar críticas al laicismo, a la visión progresista de lo que debe ser la justicia social, a la educación igualitaria, a las políticas de género y, ¡cómo no!, a las actuaciones que Estado, asociaciones y particulares han llevado a cabo en materia de recuperación de la memoria histórica.

Pero la tolerancia a que nos obligan las Leyes no impide que nuestro espirito de democrática resignación se quiebre cuando entre las acostumbradas “boutades” del diletante sr. Bejarano puede leerse –sin ningún matiz y sin sutilezas– una apología de hechos delictivos tales como el robo y secuestro de niños durante el franquismo y la transición. La escandalosa columna que viene a revelarse como muy desafortunada y, probablemente, como perseguible desde una óptica jurídica, se titula “Niños Robados” y en ella, tras arremeter contra los memorialistas, el Sr.Bejarano expresa una sentencia que es (cuando menos y como poco) denunciable ante la Fiscalía o el Juzgado de guardia por su caracter apologético y justificativo de la comisión de gravísimos delitos. Dice así:

“No hay mal que por bien no venga. Los niños robados a padres pobres e ignorantes, sin ver un duro, y educados en familias ricas, habrán tenido mejor destino del que les esperaba”.

Es indignante el cinismo, la frialdad y la crueldad expresada por Francisco Bejarano en estas palabras. Y en justa correspondencia por lo que considero un desatino, le dirijo esta carta de consternada protesta ya que creo, sr. Director, que las responsabilidades de este escritor por estas vergonzantes letras exceden del ejercicio de la libre expresión y pueden ser punibles por ser constitutivas de delito. En la seguridad de que procederá usted a apercibir severamente a su columnista y dará orden de publicación de esta misiva, reciba mientras tanto mis más atentos saludos.”

Hasta aquí la carta de protesta al Director del Diario. Pero como creo –como ya he dicho– que las responsabilidades de este escritor exceden de las que podrían emanar del ejercicio del derecho a la libre expresión y pueden ser punibles por ser constitutivas de delito, es por lo que me dirijo a vosotros, conociendo de antemano que entre vuestras filas se encuentran abogados y profesionales del derecho de reconocido prestigio que os asesoran expertamente

HABLANDO EN EL DESIERTO

Niños robados

Francisco Bejarano | Actualizado 09.02.2011 – 01:00

De un tiempo a esta parte se viene oyendo la novedad de los niños robados. En España, donde todas las madres son santas y todos los niños sagrados, parece inverosímil un tráfico del que nunca habíamos oído hablar, ni sotto voce. El sistema parece ser el siguiente: a unos padres y a sus familiares, supuestamente muy pobres e ignorantes, se les dice en el hospital que el hijo que esperaban ha nacido muerto y se le ha enterrado en fosa común sin permiso de ellos, o bien se les muestra el cadáver de un recién nacido y los padres lo reconocen como hijo propio con resignación. Nadie hacía preguntas por temor al franquismo. Pasado el tiempo empiezan a sospechar que el niño pudo haber nacido vivo y dado en adopción a un matrimonio pudiente, previo pago sustancioso a un médico, a una monja y a un funcionario del registro, como mínimo, aunque para determinados delitos hagan falta más de tres personas. En fin.

En todas partes y en todas las épocas ha habido, y habrá, infames y desaprensivos, y se acababa por saber aunque no aparecieran en los periódicos. Delante de los niños no se hablaba de ciertos asuntos, pero cuando fuimos creciendo nos enteramos de que jovencitas embarazadas, presionadas por sus padres y desaparecidas durante una larga temporada, daban sus hijos en adopción. En algún caso lo supimos porque su madre buscó más tarde a su hijo sin ocultaciones. Esto no era propio del franquismo ni de España. Hay una insufrible película, Secretos y mentiras, sobre una hija negra en la búsqueda de su madre blanca. También hemos sabido del tráfico de niños huérfanos de la última, que será penúltima, guerra de los Balcanes, llevados a otros países con papeles falsos de adopción para trasplantes de órganos. Otra película más soportable que la anterior, de la que no recordamos el título, nos lo cuenta.

Los ingredientes para una película de miedo, subvencionada por el ministerio de Cultura y la Memoria Histórica, realizada por un adepto al neosocialismo no pueden ser mejores: funcionarios venales, médicos malvados, monjas perversas, franquistas amorales, hospitales siniestros, morgues sórdidas, niños muertos comprados, niños vivos vendidos, madres sin consuelo, padres paralizados por el terror… Demasiado para ser creíble, aunque tendremos que esperar el resultado de las investigaciones de la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares y las conclusiones a las que llegue. Nunca oímos hablar de nada igual ni parecido, ni se palpaba en el ambiente, o quien escribe fue demasiado afortunado. Si nos ponemos cínicos, pensamos en el dicho antiguo empleado por Franco a la muerte de Carrero Blanco: “No hay mal que por bien no venga.” Los niños robados a padres pobres e ignorantes, sin ver un duro, y educados en familias ricas, habrán tenido mejor destino del que les esperaba.

http://www.diariodejerez.es/article/opinion/900738/ninos/robados.html