Memoria como resistencia…

abril 29, 2012
Iguáz Elhombre. El Periódico de Aragón, 28/04/2012 – 28 abril 2012

“No puede haber en España una cultura auténticamente democrática mientras no haya una cultura antifranquista”

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 Hace unos días se celebraba el I Congreso de Víctimas del Franquismo. Casi al mismo tiempo, el Gobierno de Rajoy aprobó en Consejo de Ministros, la supresión de la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura que se encargaba de facilitar información sobre las materias referidas a la Ley de Memoria Histórica. Ahora sus funciones las asumirá la División de Derechos de Gracia y otros Derechos, que se ocupa de conceder indultos y títulos nobiliarios y que va más acorde con la memoria interesada y amnésica de los populares. Estamos en un país que despide con honores de estado a una persona que un su haber vital contaba con ser el responsable de varias sentencias de muerte. Si Fraga es considerado un padre de la patria, yo me declaro huérfana.Reclamar verdad, justicia y reparación a las víctimas de la guerra y la dictadura es demasiado pedir para aquellos que nunca han condenado el golpe militar que interrumpió el proceso democrático en julio del 36 y el posterior régimen dictatorial, apoyado por el fascismo europeo, que se desarrolló como resultado de aquel golpe. Que no se haya juzgado a los responsables de la barbarie sólo quiere decir que el franquismo no fue derrotado sino que se transformó para convivir con el hecho democrático. Que no tengamos un Le Pen ultraderechista de turno solo quiere decir que la derecha española (pónganle el eufemismo que quieran, centrada, moderada, etc.) está más a la derecha que la gran mayoría de la derecha europea.En Aragón, el gobierno PP-PAR ha eliminado el programa Amarga Memoria que defendía la dignificación de las víctimas asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo. Lo que supone un atropello a la democracia y la justicia, se agrava con la falta de sensibilidad en la defensa de la medida. María José Ferrando, diputada popular en las cortes reprochó a PSOE, CHA e IU “este morboso culto a la muerte” de sus discursos “más propios de sociedades primitivas y desvertebradas”.Mi abuelo nació en Híjar en 1924. Con el golpe militar del 36 y la ocupación nacional de su pueblo, se exilió junto a su familia a Barcelona. Él pudo esquivar los disparos de los bombardeos que le acompañaron en ese exilio. Otros no. Y sobrevivió también al hambre, a la represión y al miedo de los años de guerra y posguerra. Otros no. No cabe en este artículo todo lo que vivió, me dice mientras le tiemblan los ojos y le llora la voz. Como no cabe lo que vivieron las personas que todavía hoy nos lo recuerdan y las voces de las familias de aquellas otras que no pueden contarlo. No se puede pasar página cuando no ha habido justicia y reparación.Como expresa Vicenç Navarro en lo que para mí y pese al paso del tiempo, sigue siendo un libro imprescindible: Bienestar insuficiente, democracia incompleta, “no puede haber en España una cultura auténticamente democrática mientras no haya una cultura antifranquista, para lo cual se requiere de una viva memoria histórica”. Si se deja de resistir, ellos ganan

.http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/memoria-como-resistencia_752756.html


Daniel Serrano Recio, 92 años y la historia de un exiliado que ha llegado al cine…

abril 29, 2012
En Castilla la Mancha, 20-04-2012 – 28 abril 2012

Lleva años luchando desde Francia por recuperar la memoria de su hermano

POR ELENA LLAVE. FOTO: S. ARBIZU Y H. BELIN. JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2012

Daniel Serrano Recio. Nacido el 3 de enero de 1920 en La Torre de Esteban Hambrán (Toledo) y exiliado en 1963 a Francia después de luchar en el bando republicano y pasar 12 años en prisión. Cambian los nombres, los lugares y las fechas pero las historias de los que tuvieron que huir son muy parecidas. Este toledano de 92 años es el protagonista de “No darse por vencido”, un documental de una hora y media de duración dirigido por la española Susana Arbizu y el francés Henri Belin, hijo de españoles emigrantes.

La Biblioteca Municipal “José Hierro” de Talavera acoge el 27 de abril a las 19:00 horas la presentación de este largometraje seleccionado en Francia en los festivales internacionales de Cinemed de Montpellier, Traces de Vie de Clermont-Ferrand y Champ-Contrechamp de Lasalle. Acudirán los autores del mismo; Emilio Sales Almazán, presidente del Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha; y el propio Daniel Serrano, quien ponía de manifiesto a encastillalamancha.es que “es hora de decir la verdad en España de lo que ha ocurrido; es necesario enseñar la historia en las escuelas”.
A sus más de 90 años tiene fuerzas más que suficientes como para seguir reivindicando la memoria de su hermano Eudaldo -quien llegó a ser nombrado teniente de alcalde de La Torre de Esteban Hambrán y fusilado en el cementerio del Este de Madrid en 1941- y para luchar por que su pueblo deje de llevar nombres de la dictadura.
Sus recuerdos de Toledo y de su pueblo están ligados a la escuela, a la que pudo ir hasta los 11 años, hasta que el duro trabajo en el campo le obligó a dejar el colegio y ayudar a su padre. También a la lucha de los obreros por conseguir mejorar el jornal de tres pesetas y un poco de vino con el que se tenían que sostener las familias. En La Torre de Esteban Hambrán, cuenta, la lucha política siempre fue muy intensa, primero gobernando “la derecha” -”que dio orden de cerrar la Casa del Pueblo (el lugar en el que se reunían los obreros) y la panificadora obrera”- y a partir de febrero del 36 con el gobierno de “la izquierda”. “Aquí todo cambió ya que dos consignas del programa del Frente Popular eran la construcción de escuelas y la reforma agraria, algo que se cumplió en mi pueblo a rajatabla”, dice Daniel, quien combatió en transmisiones en el ejército republicano.
Llegó la sublevación de las tropas de Franco y con ella la marcha de los combatientes republicanos a Madrid. Allí Daniel fue detenido y encarcelado tras el consejo de guerra en el que, además de los 12 años de cárcel que le impusieron a él, se condenó a siete hombres de La Torre de Esteban Hambrán a pena de muerte y a dos a 30 años de prisión.
Actualmente lucha para que su pueblo recupere la memoria de su hermano Eudaldo que él no ha podido quitarse nunca de la cabeza y para que “a un hombre que hizo tanto por el bien de su localidad se le honre de alguna forma”. Comparte esa lucha con la de borrar de las calles nombres heredados de la dictadura, habiéndose dirigido para ello a Emilio Sales, a la ex vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a los alcaldes de La Torre de Esteban Hambrán…
Cree que el olvido a las tantas y tantas personas que hay enterradas en las cunetas de las carreteras y en las fosas comunes de los cementerios, víctimas de fusilamientos del Franquismo, “es un crimen de lesa humanidad, tal y como lo ha determinado la ONU”. “Hay que preguntarse quién es el responsable de que esto no se solucione”. Igualmente considera “inadmisible que en un país que ahora se llama democrático se tolere que aquellos que se levantaron contra un régimen legalmente constituido, en unas elecciones libres, luzcan sus nombres o sus símbolos en sitios públicos”.
En “No darse por vencido”, Susana Arbizu y Henri Belin proponen una reflexión de la España de hoy pero con un enfoque del pasado y de todo aquello que vivieron personas como Daniel Serrano, cuya particular batalla es el hilo conductor para hablar en el largometraje de lo que Belin calificaba de “memorias heridas”, las únicas que se plantean como “alternativa a la historia oficial”. Junto a Daniel también han dado la palabra a Acacia Condes, mujer exiliada que cruzó la frontera a Francia en brazos de su madre y que aún no ha recuperado los restos de su padre, un combatiente republicano; Eladio Martín, otro refugiado español, herido en la Guerra Civil; Julia de la Vieja Serrano, sobrina de Daniel; Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español; y Emilio Sales.

http://www.encastillalamancha.es/noticia/6290/wwwencastillalamanchaes#

a través del Foro por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info/2012/04/daniel-serrano-recio-92-anos-y-la-historia-de-un-exiliado-que-ha-llegado-al-cine/


NECROLÓGICAS: Fallece el guerrillero antifranquista Gerardo Antón ‘Pinto’

julio 10, 2011

Conocido por el sobrenombre de ‘Pinto’, Gerardo Antón regresó a Cáceres con la democracia, después de permanecer 30 años exiliado en Francia. Sus vivencias han dado pie a un documental y a un libro, pero él mismo se ocupó desde su regreso de defender activamente sus ideales republicanos.

 

 

08.07.11 – 18:17 –

REDACCIÓN |
Fallece el guerrillero antifranquista Gerardo Antón 'Pinto'
Gerardo Antón, Pinto, considerado el último guerrillero antifranquista de la provincia de Cáceres aún vivo, ha fallecido hoy a los 94 años de edad, según ha informado Izquierda Unida a través de su diputado autonómico, Víctor Casco.
Nacido en la localidad de Aceituna, Pinto, militante comunista, se exilió en 1948 y residió durante 30 años en Francia. A su regreso a Cáceres, ya en la etapa democrática, mantuvo una gran actividad dando a conoder sus vivencias y manteniendo siempe sus ideales a favor de la República. Fue objeto de varios actos de reconocimiento. Además, Alberto Durán rodó un documental sobre su vida, y Julián Chaves escribió en 2006 el libro ‘Guerrilla y franquismo. Memoria viva del maquis Gerardo Antón’. También la escritora Dulce Chacón utilizó algunas de sus vivencias para su novela ‘La voz dormida’
En los últimos años, Pinto residía en Coria. Por deseo expreso suyo no habrá funeral, ya que ha donado su cuerpo a la ciencia. Sus restos pueden ser velados hoy viernes en el tanatorio de Plasencia (junto al cementerio).

Fallece el maquis extremeño Gerardo Antón, ‘Pinto’

Gerardo Antón, Pinto, en una foto de archivo.

El extremeño Gerardo Antón, Pinto, miembro de la agrupación guerrillera que comandaba El Francés durante la Guerra Civil, ha fallecido hoy a los 94 años en Plasencia, según informa el diputado de IU Víctor Casco.Este hombre, que en los últimos tiempos vivía con su hija, es el protagonista del libro Guerrilla y franquismo. Memoria viva del maquis Gerardo Antón (Pinto).El libro, editado por la Editora Regional de Extremadura, y cuyo autor es el profesor de la Universidad de Extremadura Julián Chaves, recoge las vivencias de este guerrillero en las estribaciones montañosas extremeñas.El protagonista, nacido en 1917 en la localidad cacereña de Aceituna, señaló en 2006, durante la presentación del libro en el Congreso de los Diputados, que “la República se proclamó sin una gota de sangre, pero ellos (los franquistas) derramaron ríos”.”Militante comunista, quienes hoy seguimos considerando la justicia social y la República un horizonte, vivimos con tristeza la desaparición de un referente”, indica Casco, que recuerda que Pinto vivió muchos años exiliado en Francia.Sus conferencias, los reconocimientos de que fue objeto y sus entrevistas en los medios de comunicación han mostrado la faceta de una persona que, según el diputado de IU, se comprometió con la democracia y con la República y que “sufrió en carnes la represión de la Dictadura de Franco”.Pinto, que expresó su deseo de no tener funeral, ha donado su cuerpo a la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura.No obstante, amigos del fallecido y de su causa se darán cita hoy en el Tanatorio de Plasencia para acompañar a la familia y, más adelante, según Casco, se organizará un homenaje

Enviado por Jordi Grau. Memòria antifranquista.

http://lacomunidad.elpais.com/jordigraug/2011/7/9/fallece-guerrillero-antifranquista-gerardo-anton-pinto-


Las voces que lucharon contra Franco…

abril 20, 2011

Varios de los cantautores que combatieron el régimen rememoran el inicio de las reivindicaciones sociales y políticas en una época en la que cantar adquirió un inesperado poder

JESÚS MIGUEL MARCOS MADRID 20/04/2011

Raimon, en un concierto en Madrid dos meses después de morir Franco. EFE

Raimon, en un concierto en Madrid dos meses después de morir Franco. EFE

Dar un concierto durante el franquismo era algo similar a desembarcar en Normandía con una pistola y tres balas. No debía ser fácil abordar un recital cuando un administrativo del Gobierno ponía el sello de “censurado” en casi todas las canciones que iba a tocar un músico. Eso le ocurrió a Marina Rossell a mediados de los setenta, teloneando a Ovidi Montllor en Tortosa. “A Ovidi le dejaron tres canciones y a mí, cuatro. Lo que hicimos fue llenar todo el concierto con ellas, repitiéndolas. Era como un loop gigante. La gente alucinaba”, recuerda la cantante, una de las participantes en el simposio sobre la canción de autor de los sesenta y setenta que la Fundación Joaquín Díaz organizó en Tiedra (Valladolid) durante la semana pasada.

No deja de ser curiosa la tarea que tenía la Policía en aquellos legendarios recitales: escuchar canciones. Se supone que al músico nunca se le ocurriría variar el orden del repertorio, a riesgo de ser encerrado. De improvisar con las letras ya ni hablamos.

“Lo que intentaba sembrar Franco era miedo”, dice María del Mar Bonet

Porque las canciones, cuando el muro del franquismo comenzaba a agrietarse, adquirieron un inesperado poder, tanto que lograron incomodar a un totémico sistema dictatorial. Voz y música, dos elementos sonoros, físicamente inofensivos, produjeron alteraciones imprevistas en una sociedad que, sencillamente, perdió el miedo.

“Cuando ibas a una manifestación, estaba todo el pueblo, yo miedo no tenía. Fue el principio de todas las reivindicaciones civiles, sociales y políticas, algo apasionante”, explica Rossell. Eran jóvenes y hasta cierto punto inconscientes. “Pero el miedo era un problema peor que la inconsciencia subraya María del Mar Bonet, precisamente eso era lo que intentaba la dictadura: sembrar el miedo. Muchas de las acciones en las que participamos te podían llevar a conflictos graves, pero no tenías miedo, porque tenías la sensación de hacer cosas importantes, algo urgente”.

Todos los que vivieron aquel momento hablan del lirismo crudo de Paco Ibáñez, que también se dejó ver en el simposio, del grito telúrico de Raimon, de la elegante dignidad de Serrat, de las canciones de trabajo de María del Mar Bonet, de la artesanía melódica de Chicho Sánchez Ferlosio… Los jóvenes, especialmente los universitarios, empezaban a escuchar lo que nadie les enseñó en la escuela: se exponían a un mundo cultural desconocido, poético, libre, esperanzador y combativo, con el aura de indestructibilidad que genera el saberse en posesión de la verdad. María del Mar Bonet no cree que “la sociedad estuviera dormida, la sociedad estaba sometida por un régimen que no le gustaba a nadie y contra el que la universidad, el mundo obrero y el intelectual intentaban luchar. Había un fuerte deseo de acabar con el bagaje de opresión del franquismo”.

Según Amancio Prada, “Ibáñez abrió las ventanas a una nueva canción”

La estrategia de imaginar

Lo que les definió a todos, además de la necesidad de cambiar el curso de las cosas, fue el uso de la poesía. Más que una cuestión de derribar un sistema a pedradas, la estrategia era la de imaginar otro y cantarlo, hasta que su verdad se impusiera como un hecho consumado. Así se expulsaba el miedo y se despertaban las conciencias. “Yo nací en un pequeño pueblo catalán y este movimiento de cantautores me ayudó a explicarme a mí misma lo que yo vivía, me descubrieron un mundo nuevo, me llevaron a hacerme preguntas que de otra forma hubiera sido imposible que surgieran”, cuenta Marina Rossell.

Si había que luchar contra Franco con poesía, lo primero era rescatar del olvido forzado a los primeros que lo habían hecho: los poetas republicanos. Paco Ibáñez lo entendió con rapidez y revistió sus canciones con los versos de Lorca, Celaya, Machado, Hernández. “Decían con palabras hermosas y directas todo lo que tú sentías y lo que querías aprender”, responde Martirio, integrante de grupo Jarcha a principios de los setenta.

Marina Rossell: “Esos cantautores me descubrieron un mundo nuevo”

Las armas ya estaban cargadas, solo había que desenfundarlas. “Paco Ibáñez abrió las ventanas a una nueva canción. Tenía esa dimensión política tan importante, aunque luego si analizas las canciones no son tan descaradamente políticas. Era más bien la actitud, el símbolo y el ser síntoma de una inquietud, de una contestación”, resalta Amancio Prada, que en los primeros setenta daba sus pasos iniciales en el mundo de la canción en París.

Asistir a un recital en aquellos años se convirtió en una declaración política. Conciertos como combates: algo tienen en común el francotirador que se tumba en la trinchera esperando que el enemigo aparezca en su objetivo y el cantautor que apoya el pie en una silla, empuña su guitarra y comienza a ametrallar fantasmas con versos, en medio de un escenario lleno de sombras. “En aquel momento teníamos una plataforma, podíamos expresar el sentimiento de una sociedad que luchaba. Realmente, éramos la voz de mucha gente. Lo que pasa es que luchábamos con toda una serie de problemas graves, entre ellos la censura. Te podían coger a ti mismo. Muchos cantautores se tuvieron que exiliar”, explica Bonet.

En 1971, el régimen franquista le prohibió a Paco Ibáñez actuar en territorio español. Tres años antes, los discos de Serrat eran retirados e incluso, ya en 1975, el cantautor catalán se vio obligado a exiliarse en México durante un año por una orden de busca y captura. Se repetía la historia de la Guerra Civil: los grandes nombres de la cultura no tenían sitio en España. Todavía en 1974, Amancio Prada tenía que eliminar una canción de su primer álbum, la titulada Monorrimo, con letra del poeta leonés Luis López Álvarez.

María del Mar Bonet fue detenida en Zaragoza en 1971 por cantar

Una noche en la trena

Los problemas en los conciertos no eran menores. La policía vigilaba todas las actuaciones y no dudaba en actuar si lo creía necesario. A María del Mar Bonet, por ejemplo, la detuvieron después de un concierto en la universidad de Zaragoza. “Sería a finales de 1971 y yo era muy joven, tenía 19 años. Me hicieron un interrogatorio horroroso. Me acusaban de lo que había cantado y yo no hacía más que poner excusas. Estuvimos encerrados una noche. Menos suerte tuvieron los universitarios que organizaron el acto. A ellos los detuvieron unos cuantos días más…”, recuerda Bonet.

Los cantautores recuperaron a la Generación del 27 y se dejaron empapar por las principales corrientes artísticas y fenómenos culturales del momento: Dylan, la chanson francesa (Brel, Brassens, Moustaki), la canción latinoamericana (los ecos de Violeta Parra y Atahualpa Yupanqui, el compromiso político de Silvio Rodríguez), Mayo del 68, el pop de los Beatles. De fondo, se mantenía el espíritu comprometido que enlazaba con la canción protesta estadounidense de principios de los sesenta. “Yo creo que la música siempre es comprometida”, añade Martirio, “incluso el poema de amor más lírico puede conectar con los sentimientos de forma que te haga reivindicar cosas muy políticas. Al remover los sentimientos, se mueve no sólo lo lírico, sino también lo social y lo político”.

Martirio: “Decían con palabras hermosas lo que tú sentías”

Con el final de la dictadura, la música (y el arte en general) vivió una explosión sin precedentes. Según Marina Rossell, “en la Transición se hicieron mejores canciones, menos metafóricas, más directas y mejores producciones. Fue una fiesta. Lo viví como algo apasionante. Como demostración de la apertura aparecieron las Galeuscas, que eran conciertos de músicos de las distintas autonomías”.

Desde entonces, la música en España no ha vuelto a tener ese peso político. Acudió al servicio de la gente cuando se la necesitó, pero su carga ideológica decreció con la llegada de la democracia. “Importancia social sí tiene, tal vez mayor que entonces, pero política no. La música en este país se ha enriquecido mucho, pero a los cantores ahora nos cuesta más. Yo echo en falta una canción comprometida. Ahora es cuando hay que hacerla, o no menos que antes”, sostiene Amancio Prada.

La sociedad sigue necesitando a la música como instrumento para iluminar la realidad. Quizás lo difícil ahora es definir un enemigo, como lo fue Franco. “Habrá que empezar por la corrupción”, concluye Marina Rossell. El futuro está asegurado, entonces.

“Doctor Feelgood no, que Franco está enfermo”

Como suele ocurrir en casi todas las dictaduras que emplean la censura para controlar a sus ciudadanos más díscolos, durante el franquismo se vivieron momentos delirantes motivados por el celo de los funcionarios del Gobierno. Por ejemplo, el periodista musical Carlos Tena tenía previsto hacer un especial sobre el grupo Doctor Feelgood en Radio Nacional de España a finales de 1975, pero le recomendaron que desistiera ya que Franco estaba enfermo en esos momentos y no convenía radiar a un grupo que se llamaba “Doctor”. Generalmente, se censuraban las canciones por motivos políticos, aunque en el caso del franquismo se hizo especial énfasis en cuestiones sexuales. Sin ir más lejos, Joan Manuel Serrat tuvo que eliminar el verso “magreando a una muchacha” de su canción ‘Fiesta’.

Público.es


Los obispos de Franco bajo palio, ahora atacan a ZP y guardan “injustificable silencio” sobre el asesinato de curas vascos…

abril 5, 2011

¿Y que dirá Martínez Camino que hace dos años se lavó las manos?

¿Y ahora qué dirá usted, monseñor Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal? Hace un par de años, en el transcurso de otra multitudinaria selección de mártires de la Cruzada de Liberación Nacional -a punto entonces de ser beatificados cerca de 500 asesinados más-, lo que por otra parte ha venido haciendo de forma incansable la cúpula de la Iglesia católica, desde los tiempos de Juan Pablo II hasta estos años de Benedicto VI, le preguntaron a Martínez Camino, en rueda de prensa, por los otros mártires, los clérigos y religiosos curas vascos, fusilados por los facciosos -militares, carlistas, falangistas y otras gentes cavernarias-, sublevados contra la II República.

Martínez Camino, obispo reaccionario en estado puro, es uno de los capellanes de confianza del cardenal Rouco Varela, el hombre fuerte de la Iglesia española; el protector durante años de Federico Jiménez Losantos y de otros profesionales propicios al catastrofismo, al insulto y a la crispación permanente. Rouco Varela los amparaba en la COPE. Aquel día, poco antes de la nueva oleada de beatificaciones, Martínez Camino se salió por la tangente. Utilizó una vez más la restricción mental y escapó del mal trago. Interrogado acerca de los curas vascos, asesinados por los franquistas, afirmó que desconocía si era cierta o no semejante historia y se lavó las manos.

Valentía evangélica
Los obispos vascos –eso sí, setenta años después de los hechos- han tenido el coraje civil y la valentía evangélica de pedir perdón a causa del “injustificable silencio de la Iglesia” respecto a los catorce sacerdotes de Euskadi, matados en nombre de Dios y de España. ¿Qué Dios y qué España, monseñor Martínez Camino? ¿Por qué los clérigos católicos que -sin renunciar a su fe- se mantuvieron fieles al Gobierno republicano y al Gobierno vasco fueron abatidos por un pelotón de fusilamiento? Y no sólo fueron asesinados. Su memoria fue proscrita por la Dictadura y por la jerarquía eclesiástica. Nunca habían nacido, no se registró su muerte y no se celebraron funerales por ellos. Imposible imaginar que ellos también hubieran podido subir a los altares.

El embajador norteamericano
¿Cómo alegó ignorancia, en 2007, Martínez Camino y la inmensa mayoría de los prelados españoles? Una ignorancia culpable porque esas muertes y las de algunos sacerdotes de distintas regiones, o naciones, o comunidades de España, las sabía todo el mundo. La lista de los curas vascos asesinados la publicó nada menos que el embajador de Estados Unidos en España, Claude G. Bowers. Enumeró a los asesinados y dio nombres y apellidos a los curas antifranquistas. Buceó en el País Vasco y se enteró de que la barbarie de Gernika y la de Santoña se cobró la vida de otros curas y algunas monjas. Bowers –que era periodista- fue el embajador en España entre 1933 hasta 1939. Su libro, Misión en España, censurado por el Régimen franquista a lo largo de muchos años, es una joya admirable. Bowers era un demócrata, amigo del presidente Roosevelt. Franco y sus aliados –Hitler, Mussolini y Oliveira Salazar- eran antidemócratas. O sea, eran totalitarios y odiaban la libertad. El Gobierno vasco del PNV estaba integrado básicamente por católicos. Franco aparecía de cuando en cuando bajo palio. Pero persiguió y ejecutó a aquellos católicos que eran demócratas. Como los del PNV, por ejemplo.

El brazo a la romana
La Iglesia católica española no ha pedido aún perdón por haber borrado del mapa a los sacerdotes aludidos. Lo han hecho los obispos vascos. El mutismo ante tamañas salvajadas continúa envolviendo al Vaticano. Y por supuesto tiene atrapados a los monseñores españoles. Su portavoz, Martínez Camino, debería explicar de una vez las razones de unas situación tan vergonzosa, consentida desde hace 70 años – de modo hipócrita y fariseo- por unos prelados que levantaban el brazo a la romana, eran cómplices de la Dictadura y sostenían que Franco era Caudillo de España ¡por la gracia de Dios! Pero los obispos actuales siguen callados y tampoco han pedido perdón por el infausto papel de la Iglesia con Franco en el poder y no desaprovechan la ocasión para torpedear al Gobierno socialista y a su presidente, Rodríguez Zapatero.

Enric Sopena es director de El Plural

http://www.elplural.com/politica/detail.php?id=35940

 


Ramón Jáuregui valora Radio París, “nexo de unión para cientos de miles de españoles”…

abril 5, 2011

San Vicente del Raspeig (Alicante), 4 abr (EFE).-

El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, ha evocado a la extinta Radio París, que durante 30 años emitió desde el exterior en oposición al Franquismo, como uno de los más importantes “nexos de unión para cientos de miles de exiliados españoles”.

Jáuregui ha participado en la presentación del portal digital “Devuélveme la Voz”, impulsado por la Universidad de Alicante (UA) para recuperar el legado sonoro de dos de los locutores más celebres de “Radio París” (que funcionó entre 1946 y 1977), los ya fallecidos Julián Antonio Ramírez y Adelita del Campo.

El ministro ha querido participar en este acto, uno de los 300 proyectos desarrollados a raíz de la Ley para la Recuperación de Memoria Histórica (2007), para “recuperar, sin afán vengativo y sin reabrir heridas, la historia y la verdad” de lo ocurrido hace más de siete décadas.

“Devuélveme la Voz” contiene más de 800 cintas de trabajo radiofónico de Radio París que, donadas a la UA por las familias de los locutores, recobran desde entrevistas hechas en el exilio al entonces príncipe Juan Carlos, al pintor malagueño Pablo Picasso, al cardenal Vicente Enrique y Tarancón o al profesor Enrique Tierno Galván, entre otras personalidades.

Jáuregui ha destacado el “esfuerzo extraordinario” de los investigadores de la UA para devolver unas emisiones “que merece la pena recuperar” y que “muchos creíamos olvidadas”.

“En la humildad de un hogar numeroso, de diez hermanos, escuchábamos Radio París desde mi casa en San Sebastián”, ha relatado Jáuregui antes de calificar estas emisiones y otras como las de Radio Pirenaica de “nexo de unión para cientos de miles de exiliados españoles” y para que los que seguían en España supieran lo que se decía del país en el exterior.

Se ha referido a las entrevistas del matrimonio formado por Julián Antonio y Adelita a Salvador de Madariaga, Picasso, Alberti, Carrillo o Ruiz Giménez, así como otras al cardenal Tarancón y Tierno Galván.

Jáuregui se ha felicitado de esta iniciativa y del resto que se han realizado desde 2007 para la recuperación de la memoria histórica ya que “era algo necesario” ya que había “muchas causas pendientes en la conciencia” social.

Además de las entrevistas, la consulta de “Devuélveme la Voz” permite recuperar voces y ambientes que se vivieron en actos políticos, culturales y sociales celebrados en Francia, como el Congreso del PSOE en el municipio galo de Suresnes en 1974 o los homenajes a León Felipe (Ateneo Ibero-Americano de París, en 1972) y a Rafael Albertí (Teatro de la Mutualitè en 1966).

El proyecto “Devuélveme la voz”, cuyo objetivo es difundir los contenidos sonoros de las emisoras que, desde el exilio o de forma encubierta desde el interior de España, defendieron la democracia comenzó hace unos años con la catalogación y digitalización de las grabaciones de Radio París, “colección única que fue donada en 1999 a la Universidad de Alicante”.

La locutora Adela Carreras Taurà, más conocida como Adelita del Campo, quien falleció ese mismo año en Mutxamel (Alicante), y su compañero de trabajo y marido, Julián Antonio Ramírez -murió ocho años después en esta misma localidad-, fueron dos de las voces más celebres de Radio París.

EFE via Yahoo! España Noticias


Un poeta malagueño acusa a Franco por la muerte de Miguel Hernández…

marzo 13, 2011

El dictador ordenó dejarlo morir “lentamente” en la cárcel “porque no quería otro Lorca”

EL PLURAL / ANDALUCÍA

El Tribunal Supremo ya ha negado a los herederos del poeta alicantino Miguel Hernández la posibilidad de recurrir la condena que se le impuso en 1939: treinta años de cárcel por adhesión a la rebelión militar. Según argumentó la Sala, ese fallo ya ha sido declarado «como radicalmente injusto» por la sociedad. Pero hay un vate malagueño que no se resiste a que la muerte del oriolano quede sin castigo: Miguel Arance, escritor local, ha presentado una denuncia ante la Fiscalía Provincial contra Francisco Franco, dictador español desde 1939 hasta 1975, por el asesinato de Hernández

Según publica hoy el diario “La Opinión de Málaga”, Garzón pretendía investigar los delitos cometidos por el Caudillo durante la postguerra y no podía dejar de conocer que el ferrolano murió el 20 de noviembre de 1975. Claro que por aquello está acusado ahora de prevaricación, pero el poeta malagueño ha decidido seguir los pasos del magistrado jiennense.

La denuncia: el caudillo ordenó su muerte

En su denuncia, asegura que Franco ordenó el delito de asesinato en la persona de Miguel Hernández Gilabert, quien falleció el 28 de marzo de 1942 en la prisión de Alicante, tras haber combatido con su pluma a las tropas nacionales que combatieron a la República. Falleció de tuberculosis, tras una penosa estancia en el establecimiento penitenciario, a los 31 años.

Ante la justicia militar


En una declaración judicial ante el juez militar, adjuntada a la denuncia, Hernández relata que se alistó en el Partido Comunista y que luchó junto al Campesino en el frente de Pozuelo de Alarcón. Fue propagandista, como tantos otros intelectuales. En las postrimerías de la guerra, escapó a Sevilla y posteriormente a Portugal, donde fue detenido. Tras breves estancias en dos presidios, fue puesto en libertad para ser internado poco después en la prisión de Alicante.

“No quiero otro Lorca”


El poeta malagueño sostiene en su denuncia que los emisarios de Franco trataron de hacer que Hernández se retractara de lo que había escrito contra el Generalísimo, a lo que éste se negó. Después, el dictador pronunció la siguiente frase: «Muy bien, que se pudra, que se muera lentamente, no quiero otro Lorca».

Asesinato


Ello es calificado por el artista local como asesinato. Sin embargo, fuentes de la Fiscalía recuerdan que no se puede proceder penalmente contra quien ha fallecido: «Se ha extinguido la responsabilidad penal», lo que rebate Arance recordando que este episodio podría ser calificado como un crimen de lesa humanidad, con lo que jamás prescribiría. «Suplico y pido justicia post mortem para la persona íntegra, honrada, legal que fue Miguel Hernández Gilabert, para que le sea repuesta su dignidad. Fue un luchador por la defensa y la legalidad vigente de la República, elegida soberana y democráticamente por el pueblo español».

“Hay que juzgarlo”


«Sé que la sentencia sólo puede ser post mortem pero no por ello se debe dejar de condenar a Franco por el crimen cometido». En su opinión, el dictador ordenó dejar fallecer al autor de Perito en lunas «sin los cuidados médicos mínimos necesarios». El autor, que ha escrito un libro donde relata su pasión por la vida del escritor, entiende que, pese a la muerte del reo, en este caso Francisco Franco, «hay que juzgarlo, eso no se puede tapar con ninguna ley».

Se archivará


Arance, de 64 años y con dos poemarios publicados, defiende una postura similar a la mantenida por los colectivos de la Memoria Histórica, a los que da su aliento. En cualquier caso, fuentes judiciales explicaron que, casi con seguridad, la denuncia será archivada. «Ruego y pido justicia para que la orden asesina de Francisco Franco no quede impune, sin juicio y sin un justo castigo o sentencia», indica el artista local, quien ha aportado a la causa el famoso proceso 21.001 que significó la reclusión mortal de Hernández.

El Plural.com