Que mi nombre no se borre en la historia…

Lazo tricolorQue mi nombre no se borre en la historia

Madre, hermanos, con todo el cariño y entusiasmo os pido que no me lloréis nadie. Salgo sin llorar. Me matan inocente, pero muero como debe morir una inocente. Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija, que ya jamás te podrá besar ni abrazar». Así decía Julia Conesa Conesa en la carta que dirigió a su progenitora, que concluía con el ruego «que mi nombre no se borre en la historia», poco antes de ser fusilada en la madrugada del 5 de agosto de 1939 contra la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid junto a 12 compañeras más, siete de ellas menores de edad, que pasaron a ser recordadas como Las Trece Rosas. Junto al mismo paredón, minutos antes, fueron ajusticiados 43 militantes y compañeros de la Juventud Socialista Unificada. Los 56 ajusticiados de aquel 5 de agosto fue una más de tantas sacas con que el nuevo régimen castigó a los vencidos.
Carmen Barrero Aguado, Martina Barroso García, Blanca Brissac Vázquez, Pilar Bueno Ibáñez, Julia Conesa Conesa, Avelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente: Las Trece Rosas, fueron condenadas por ser rojas y defender la legalidad republicana frente a la rebelión militar de 1936. Tras la entrada en Madrid el 28 de marzo de 1939 de las tropas golpistas tomaron las riendas del PCE y de la JSU militantes muy jóvenes y de segunda línea que tenían entre sus cometidos mantener viva la organización ayudando a los presos y a sus familias y esconder a los perseguidos. Esta nueva cúpula dirigente fue delatada por compañeros que previamente habían sido torturados y encarcelada por la policía franquista. Entre los numerosos detenidos se encontraban Las Trece Rosas que fueron interrogadas mediante tortura durante más de quince días según relatan supervivientes de la época y luego conducidas a la prisión de Ventas. Durante su estancia en prisión el 27 de julio de 1939 son asesinados el comandante Isaac Gabaldón junto a su hija y su chófer en Talavera de la Reina. Del hecho fueron acusados tres militantes de la JSU pero la verdad es que el comandante Gabaldón era inspector de la policía militar encargado del «Archivo de Masonería y Comunismo» y se encontraba realizando una investigación relativa a diferentes casos de corrupción en las filas nacionales. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU (en su mayoría encarcelados antes del asesinato de Talavera); fueron acusados de cometer actos delictivos contra el «orden social y jurídico de la nueva España» y llevados ante un Consejo de Guerra el 3 de agostos (expediente 30426); y condenados en juicio sumarísimo por «adhesión a la rebelión» a la pena de muerte que debía cumplirse en un plazo de 72 horas y sin esperar a cumplir dicho plazo fueron ejecutadas. Aunque las penas de muerte quedaban en suspenso hasta que no se recibía el enterado del Caudillo en este caso concreto el formalismo no se cumplimentó hasta el 13 de agosto, ocho días después de efectuarse el fusilamiento. Las Trece Rosas. Que mi nombre no se borre en la historia. Hoy, 5 de agosto de 2007.

Antonio Baile es licenciado en Antropología Social y Cultural

Enlace fuente: Manuel Ruíz Rodríguez:  http://www.facebook.com/note.php?note_id=112071862790&ref=mf

Fotografía de las actrices que dieron vida a "Las Trece Rosas"

Fotografía de las actrices que dieron vida a "Las Trece Rosas"

4 Responses to Que mi nombre no se borre en la historia…

  1. […] Sólo os puedo prometer una cosa –probablemente no podremos hacer que seáis reconocidas y recompensadas como merecéis: mujeres que defendieron el orden democrático y que por ellos sufristeis cárcel, violencia y torturas—, que hay gente, mucha gente de a pie, que por encima de todo, que, en contra de lo que les gustaría al poder institucional, vamos a luchar por mantener vuestra memoria hasta que se nos acaben las fuerzas. Porque somos muchos los que sabemos que vuestro sufrimiento y vuestro recuerdo no puede quedar en el olvido; y gente como Angelita, como todas vosotras, tiene que pasar a la historia por la puerta grande. En ese empeño nos esforzaremos, para cumplir el deseo que Julia Conesa, una de las Trece Rosas, escribió en su última carta, a pocas horas de ser asesinada: que vuestro nombre no se borre de la historia. […]

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  2. […] Sólo os puedo prometer una cosa –probablemente no podremos hacer que seáis reconocidas y recompensadas como merecéis: mujeres que defendieron el orden democrático y que por ellos sufristeis cárcel, violencia y torturas—, que hay gente, mucha gente de a pie, que por encima de todo, que, en contra de lo que les gustaría al poder institucional, vamos a luchar por mantener vuestra memoria hasta que se nos acaben las fuerzas. Porque somos muchos los que sabemos que vuestro sufrimiento y vuestro recuerdo no puede quedar en el olvido; y gente como Angelita, como todas vosotras, tiene que pasar a la historia por la puerta grande. En ese empeño nos esforzaremos, para cumplir el deseo que Julia Conesa, una de las Trece Rosas, escribió en su última carta, a pocas horas de ser asesinada: que vuestro nombre no se borre de la historia. […]

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  3. cateto dice:

    ¡En el libro sobre las checas que había en el armario del Hogar Rey Don Jaime de Buñol, clase de los mayores, al alcance de 40 niños…todos muy curiosos, se nos describía las salvajadas de los comunistas, con la más cruel fotografía, con la mayor extorsión de la realidad! pues os aseguro españoles y ciudadanos del mundo que ninguna foto de aquéllas, alcanza la crueldad del cruento asesinato de estas inocentes jóvenes y el dolor de sus padres.
    Hoy no puede entenderse, nada de la bestia humana de aquéllos tiempos. Solo anunciar a los ciudadanos que permanecen en nuestra memoria, Sacrificadas, asesinadas, cuando la vida más hermosa es. Con razón, la religión dice que existe el demonio. Es increible. Que vuestras fotos, al menos nos recuerden la belleza, la alegría, ¡LA VIDA! y, desgraciadamente la vergüenza de haber tenido entre nuestros antepasados semejantes demonios ejecutores.
    Presentes! hermosas jóvenes.

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  4. the ten minute gardener

    Que mi nombre no se borre en la historia… | La Memoria Viva

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