Otra fosa en Villanueva de la Vera…se cierra el campo levantado.

Entrada hacia "El pocillo"

Entrada hacia "El pocillo"

Los 6 , 7 y 8 de agosto de 2009 se ha procedido a la exploración de el paraje “Aguas frías, el Pocito” en búsqueda de una fosa común del 36 ,  en dos post anteriores hemos relatado la información correspondiente a los hechos que justificaban tal trabajo.

Arqueólogos en una de las  20 zanjas abiertas

Arqueólogos en una de las 20 zanjas abiertas

El sábado 8, después de haber ampliamente explorado el terreno citado , ningún indicio positivo ha salido a la luz, ni ubicación denostada de fosa, ni restos osteológicos, ni material de guerra han aparecido. Los medios utilizados, tanto humanos como técnicos , familiares de las victimas, testigos fehacientes, tres arqueólogos, un forense,  dos psicólogas, fotógrafos , prensa y televisión, un equipo de voluntarios con picos y  palas,

Perfilando una capa

Perfilando una capa

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 ayudantes en tareas de transporte y logística, amigos de los familiares , y maquina retro-excavadora, no han sido suficientes para luchar contra lo que el tiempo y alguna acción destructora de personas interesadas en borrar las evidencias del crimen cometido, han hecho desaparecer y que con tanta ilusión deseaba encontrar ese colectivo de personas profundamente implicado en recuperar la memoria de Pedro , de Anastasio y de tres hombres más.

Tacto y deliacadeza utilizando la excavadora

Tacto y deliacadeza utilizando la excavadora

También se ha contado con la visita de Emilio Silva,  presidente de la ARMH, solidario  con esta investigación.

.(Ver articulo en El Periódico de Extremadura del 09/08/09 :

http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=459110 )

Al atardecer del sábado 8 , sobre las zanjas ya cubiertas, un emotivo acto en recuerdo de los desaparecidos  ha tenido lugar  con los familiares y el equipo técnico al completo presentes.

Familiares y amigos en el acto de homenaje

Familiares y amigos en el acto de homenaje

Desde La Memoria Viva transmitimos a los familiares nuestro solidario y fraternal abrazo.

Dedico estos tres pequeños artículos al recuerdo de esos cinco hombres, asesinados por la barbarie fascista.

Un camino de rosas hacia la Memoria

Un camino de rosas hacia la Memoria

Pedro-Vicente Romero de Castilla Ramos.

2 respuestas a Otra fosa en Villanueva de la Vera…se cierra el campo levantado.

  1. […] Publicado por MEMORIA ARAGONESA en 10 Agosto 2009 Otra fosa en Villanueva de la Vera…se cierra el campo levantado. […]

  2. Dimas dice:

    A LA SOMBRA DE LA SABINA

    En un Aragón gangrenado y rabioso
    los odios y venganzas se adueñaron de la libertad,
    donde la muerte rondaba cada albada
    queriendo olvidar para no recordar.

    “A los olvidados durante 70 años…, sin paz, sin piedad y sin perdón”

    (Novela Histórica sobre la Memoria de la represión durante la guerra civil española, donde la ficción de una novela no ha superado a la verdad, ni la realidad de los hechos nunca fueron una ficción.)

    Es una novela que arranca en los días del golpe militar de 1936 contra el gobierno de la República. En un pueblo cualquiera de los Monegros se ven alteradas por el acontecimiento las labores agrícolas de recogida de mieses y de las faenas veraniegas en el verano del 36. El pueblo, Valdelayegua, pronto se ve inmerso en los graves acontecimientos que arrancan de la capital y que en pocas horas se extienden por los pueblos de la provincia.
    Su ayuntamiento democrático será destituido por la presencia en el pueblo de un grupo de falangistas y de la guardia civil, que, en colaboración con algunos de sus vecinos, lo sustituyen por un alcalde de derechas que ellos designan directamente. La represión y la primera sangre pronto empezará a correr por el pueblo, donde las denuncias y envidias entre vecinos y la implacable labor del mosén, un cura del más duro integrismo católico del momento, provocan denuncias, detenciones y los fusilamientos de su alcalde republicano y de sus concejales, así como de simpatizantes y militantes de izquierdas y sindicalistas de la CNT, incluido su maestro. Serán llevados a un barranco del desierto monegrino y directamente ejecutados.
    Blas, un obrero anarquista al servicio del propietario agrícola Luis Oliete, se ve obligado a salir huyendo a la sierra de Alcubierre donde se juntará con los refugiados de otras localidades próximas. Mientras, en el pueblo, su madre y Carmen, novia e hija de uno de los nuevos concejales de derechas impuestos por los falangistas, se verán en la necesidad de ocultar su escondite y luchar para que no sea detenido y fusilado como los demás. Mientras en el pueblo la represión falangista y de la guardia civil se ceba con sus sobrinos y su cuñada.
    A las pocas semanas del golpe militar, las columnas de milicianos y anarquistas provenientes de Cataluña, los “durrutis”, ocuparán ahora el pueblo de Valdelayegua, y de nuevo destituirán a su ayuntamiento de derechas, produciéndose una nueva serie de detenciones y fusilamientos de gentes de derechas por los milicianos como venganza. Todo el pueblo pasará a prestar sus servicios en el régimen de las colectividades anarquistas del Bajo Aragón.
    Blas será uno de los que se incorporen a esas milicias, primero intercediendo en el pueblo por salvar la vida de algunos de sus vecinos y luego para participar directamente en la guerra, en las defensas de Alcubierre y luego trasladado al frente de Madrid y enrolado en un Batallón Mixto de las Brigadas Internacionales, el batallón italiano de los garibaldinos.
    Enrique, otro vecino del pueblo y amigo de Blas, una persona de derechas y hermano del alcalde nacional que los “durrutis” fusilan al tomar Valdelayegua, se verá en la obligación de tener que alistarse por imperativo en las filas republicanas y de participar en el frente de Madrid. Ni él ni Blas saben de la presencia del otro en el mismo frente y en el mismo Batallón, padeciendo los dos las mismas penalidades y consecuencias de los duros enfrentamientos bélicos de la defensa de la capital. La herida sufrida por Enrique en una batalla y su hospitalización será el motivo de que ambos coincidan en Madrid por la mediación de su comisario político italiano, Ciatti.
    Este encuentro será un punto de inflexión en la relación de ambos, con una ideología tan diferente y unos motivos tan distintos de su presencia en el frente defendiendo a la República. Pero esas discrepancias políticas no serán un obstáculo para su amistad y para que Blas interceda y medie por Enrique, a quien descubren su pasado de derechas y su ideología fascista, detenido en una checa de Madrid. Blas y Ciatti arriesgarán sus vidas y se comprometerán en ser sus salvadores, librándole de un trágico final.
    La guerra sigue su rumbo hacia la derrota republicana, y la necesidad de defender el frente de Aragón hace que trasladen a Blas a su tierra aragonesa, participando en los últimos momentos de la caída del frente del Ebro hasta ser detenido y encarcelado en Zaragoza.
    Ángela, la madre de Blas, Carmen la novia que espera un hijo suyo, y Enrique, intentarán por todos los medios a su alcance reunir los avales y los informes positivos para demostrar la inocencia de Blas al nuevo régimen y que sea liberado, luchando para evitar su condena a muerte. Algunos de los contactos que tienen para salvar a Blas será Luis Oliete, el antiguo patrón de Blas y nuevo alcalde de derechas de su pueblo ya recuperado por los nacionales. Ni su patrón Luis Oliete, ni mosén Pablo, un cura de viejo pedigrí conservador y colaborador con los fascistas, mueven un solo dedo y ni un solo contacto por salvar a Blas, siendo sus testimonios los principales motivos de que su condena a muerte sea incuestionable. La cárcel de Torrero sería el lugar de sus últimos días, donde cada amanecer era más rojo por los fusilados que a diario bañaban con su sangre las tapias de su cementerio.
    Blas, anarquista y ateo, en los últimos momentos de su vida hace una seria reflexión sobre su condena y confía sus sentimientos a un cura capuchino que intentará darle consuelo en los últimos momentos, dejando una pequeña, pero profunda herencia para el hijo que nunca vería nacer.
    No todo volvería a la normalidad en Valdelayegua tras la ejecución de Blas y la victoria de los rebeldes. Cada bando sufrió las consecuencias, ….pero uno más que otro. Cada bando honró a sus muertos, ….pero solamente uno les pudo llorar y homenajear.
    El Memorial del Cementerio de Torrero en Zaragoza puede ser el memorial del protagonista de esta novela, Blas, fusilado en sus tapias y enterado en la fosa común juntos a cientos de aragoneses y españoles.

    Autor: DIMAS VAQUERO PELÁEZ,
    http://zaragozaciudad.net/dimas
    RECUÉRDALO TU, RECUÉRDALO A OTROS

    Editorial: Libros Certeza
    Parque 41, Zaragoza.

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